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Dormir

Entérate de todo lo referente al Sueño: Qué es, en qué afecta el insomnio, cuál es la mejor postura para dormir bien y consejos a la hora de escoger una almohada o colchón

¿Qué es el sueño?

Todos los humanos soñamos cuando dormimos. El sueño es en su mayoría una manifestación de lo que hemos vivido, nuestras preocupaciones, miedos más profundos e incluso nos permite recordar momentos de nuestra vida; sean buenos o malos. John Allan Hobson, nacido el 3 de junio de 1933, fue un psiquiatra e investigador del sueño estadounidense que teorizó que:

“La actividad mental que ocurre en el sueño se caracteriza por una imaginación sensomotora vivida que se experimenta como si fuera la realidad despierta, a pesar de características cognitivas como la imposibilidad del tiempo, del lugar, de las personas y de las acciones; emociones, especialmente el miedo, el regocijo, y la ira, predominan sobre la tristeza, la vergüenza y la culpabilidad y a veces alcanzan una fuerza suficiente para despertar al durmiente; la memoria, incluso de los muy vívidos, es tenue y tiende a desvanecerse rápidamente después de despertarse a no ser que se tomen medidas especiales para retenerlo”.

Dormir en necesario para la buena salud del ser humano. El descanso a las horas adecuadas del día, en una postura correcta y utilizando el colchón y almohada adecuada; son esenciales para levantarnos al día siguiente con buen estado de ánimo y la energía necesaria para continuar con las labores del día a día. Cuando las personas no duermen bien o tienen insomnio muy seguido, su salud y humor se ven severamente afectados.

¿Cuáles son las fases del sueño?

Dentro de los sueños hay fases, se pueden identificar por los rápidos movimientos de los ojos; a esto se le conoce como REM, siglas en inglés para Rapid Eye Movement. El observador podrá visualizar estas etapas y saber en qué etapa está una persona, en el sueño REM o el No REM (NREM). A continuación te brindamos información de las etapas del sueño NREM:

  • Etapa 1: Aquí es la transición de la vigilia al sueño. En adultos sanos esta etapa ocupa el 5% del tiempo del sueño. Según los estudios, las ondas alfa que corresponden a la vigilia se sustituyen por unas más lentas, también llamadas ondas theta; similares a las del NREM. Los latidos cardiacos disminuyen y aunque dura solo unos cuantos minutos, la persona puede despertarse con suma facilidad.
  • Etapa 2: Representa el 50% del tiempo del sueño. Las ondas electroencefalográficas se vuelven mayor a las theta y la tensión muscular disminuye; también umbral de la vigilia se hace mucho mayor. En general aquí es cuando la persona comienza propiamente a soñar.
  • Etapa 3 y 4: Son el sueño profundo. Aquí hacen su aparición las ondas delta, que se caracterizan por ser más lentas que las anteriormente nombradas. La frecuencia cardiaca, la respiración y tono muscular, disminuyen considerablemente. En estos sueños es común que las personas sufran de pesadillas e incluso sonambulismos. Casi no hay movimientos oculares y es más difícil despertar por causas ajenas al sueño.

Después de pasar por estas etapas, comenzaría el sueño REM; durando alrededor de 70 a 120 minutos. Esta ocupa el 20% del sueño total en un hombre adulto sano pero puede variar según la edad. Se caracteriza por los rápidos movimientos oculares y pulsos irregulares, abolición completa del tono muscular y la frecuencia respiratoria.

Las fases se alternan entre sí durante la noche y los periodos pueden variar según la persona. Lo que sí es seguro es que durante la primera parte del sueño predominan las fases NREM y la segunda parte los REM, estas últimas pueden durar más tiempo. En el sueño normalmente hay varios periodos de vigilia, pero son tan cortos que incluso pueden durar segundos, la mayoría de las personas no los recuerdan.

Los diferentes tipos de sueño según su etapa

Los sueños en la fase REM son los más largos, extraños, animados, extravagantes, con más carga emocional y tienen menos relación con la vida cotidiana. Por otro lado, los sueños NREM representan nuestras preocupaciones, ansiedades, miedos, tienen más pensamientos y menos imágenes. Hobson señala las características del sueño en la fase REM:

  1. Sueños largos que pueden tomar forma de alucinaciones.
  2. Imágenes cambiantes y extravagantes; mayormente relacionadas con la vida diaria.
  3. Son muy vividos; la mayoría no puede distinguir entre la realidad y el sueño.
  4. Pueden o no tener reflexión racional.
  5. El tiempo, la orientación, las épocas, entre otros; se fusionan.
  6. Crean historias relativamente lógicas.
  7. Intensifican emociones. De acuerdo al sueño, una persona puede levantarse con diferentes tipos de ánimo.
  8. Los instintos naturales aumentan.
  9. Dificultad para controlar el sueño.
  10. Se cree que los sueños REM son más largos por las imágenes raras que la componen.

¿Qué es el insomnio?

Así como hablamos del sueño y sus características, también es importante definir el insomnio. La dificultad para dormir puede deberse a múltiples razones, desde una mala postura hasta ansiedades y preocupaciones extremas. Son altamente negativos para la salud del ser humano. Provocan un deterioro social, las funciones naturales del cuerpo se alteran, hay más dificultades para racionalizar, pensar e incluso aumentan los dolores de cabeza. También se sabe que provocan obesidad, enfermedades cardiovasculares, posibilidad de sufrir hipertensión, posibilidad de tener un infarto cerebral, etc.

En promedio se debe dormir unas 7 horas, para un descanso completo; no obstante, hay gente que tiene un proceso del sueño corto (4 horas) y uno largo (10 horas). Estos parámetros siguen considerándose normales. Sin embargo, los problemas comienzan cuando la persona comienza a sufrir de insomnio. Hay tres tipos:

  • Insomnio de inicio: Dificultad para dormir durante los primeros 30 minutos.
  • Insomnio Mantenido: Despertar varias veces en la noche, durante periodos largos, y tener dificultad para volver a dormir.
  • Insomnio total: Aquí el afectado no puede dormir en toda la noche; siendo este uno de los más graves y el que perjudica más la salud.

Causas del Insomnio

Médicas:

  • Enfermedades metabólicas, hormonales, digestivas, cardiovasculares, entre otros. En general están todos los casos en donde ciertos dolores impiden el descanso. La obesidad y los malos hábitos alimenticios entran en este grupo; al igual que los problemas hormonales causados por el embarazo. En los niños y bebés puede deberse a las hormonas del crecimiento, entre otras cosas.
  • Enfermedades psiquiátricas: Aquí entran nuestros estados de ánimo, ansiedad, depresión, esquizofrenia, etc.

Entre las causas externas están los factores ambientales que tienen un efecto negativo en nuestra persona. Puede ser que estemos en un lugar muy caluroso o muy frío; sin la ropa adecuada. También puede ser producto de un colchón o almohada inadecuada para nosotros. Asimismo se incluyen los malos hábitos de sueño, abusos de sustancias, fármacos, trabajos nocturnos etc.

Hay casos donde no se puede identificar la causa primaria del insomnio; conjunto a están los problemas de insomnio psicofisiológico. Aquí el problema es la ansiedad por dormir; es decir, la persona hace un sobre esfuerzo para poder descansar y esto mismo es lo que produce la dificultar para conciliar el sueño.

¿Cuánto tiempo dura el insomnio?

Incluso si se soluciona la causa del insomnio, este puede perdurar por más tiempo; una de las razones es que el tiempo de sueño se altera y, por lo tanto, el cuerpo, a pesar de las consecuencias negativas, se acostumbra a la falta de sueño. Estos pueden ser crónicos o transitorios.

  1. Crónicos: Aquí el afectado puede tener insomnio todas las noches durante 6 meses e incluso años. Es necesario ir a un especialista en estos casos ya que la salud se ve severamente perjudicada.
  2. Transitorio: Pueden durar desde varios días o semanas. Generalmente tienen un corto periodo de tiempo, menos de un mes.

En el segundo tipo la causa es identificable, por lo que se puede solucionar con relativa facilidad. No obstante, el primero es más difícil de intensificar por lo que la solución puede tardar más en aparecer.

Consejos a la hora del sueño

¿Cuál es la mejor postura para dormir?

Como se dijo anteriormente, el insomnio puede estar relacionado por causas externas e internas, entre ellas están las posturas. La postura que adoptamos para dormir puede no ser la adecuada y esto puede causar la dificultad para conciliar el sueño.

En sí mismo no hay una postura fija para todo el mundo, esto varía por el peso, estado de salud, embarazo, temperatura del lugar de descanso, etc. Es cierto que muchas veces, durante el sueño, el propio cuerpo busca su comodidad; pero no en todos los casos sucede esto. Hay formas para dormir que son recomendadas por los expertos que nos ayudan mejorar nuestra salud y estado de ánimo.

No les ha pasado que al levantarse tienen tensión muscular, dolores en el cuerpo, cefaleas, mal humor, entre otros; esto puede deberse a la postura. Incluso hay posiciones que pueden agravar nuestra salud. Para solucionar esto, los expertos aconsejan lo siguiente:

  1. Dormir de lado, izquierdo o derecho:

Esta postura es ideal para personas embarazadas pues permite que la madre apoye la columna vertebral y el cuello. Favorece a la respiración, los procesos del sistema linfático, contribuye a eliminar los residuos en el cerebro, previene la aparición de problemas como la enfermedad de Alzheimer y, en general, la posición fetal ayuda a conciliar el sueño. Sin embargo, factores como el colchón o la almohada pueden influenciar en el despertar; es decir, levantarnos con dolores musculares y, dependiendo de qué tan encorvados estemos, puede perjudicar la alineación de la espalda. Sin embargo, esta es considerada por los expertos como la mejor postura para dormir.

 

  1. Dormir boca arriba:

Favorece la postura y la posición del tronco. También ayuda a combatir el insomnio, evita la acidez y el reflujo; principalmente porque el estómago queda debajo del esófago. Asimismo no se corre el riesgo de sufrir arugas tempranas y es ideal para personas que padecen de acidez estomacal. El inconveniente es que puede propiciar el ronquido debido a que dificulta el paso del aire.

 

  1. Dormir boca abajo:

No es recomendado, de hecho esta postura puede perjudicar la salud. Ejerce presión en los pulmones y espalada. Afecta gravemente a personas embarazadas y a las que padecer de reflujo gástrico. Además de esto, promueve la aparición de lumbalgias y dolores de espalda y cuello.

¿Qué colchón debo usar para tener un descanso óptimo?

No existe un colchón que favores a todos por igual. El mejor es aquel que se adapte a nuestras necesidades; es decir, para cada persona hay una opción distinta. Habría que consultar con fisioterapeutas y osteópatas sobre cuál colchón es mejor para nosotros; sin embargo, te daremos algunas pistas para que sepas cuál colchón se adaptaría mejor según tu caso.

  1. Formar de dormir
  • Si tú duermes boca arriba, lo mejor es conseguir colchones que posean cierta dureza; ojo, no colchones duros, sino que sean firmes.
  • Si tu posición de descanso es de lado, necesitarán un colchón con menos firmeza; es decir, que sea más suave y se adapte a nuestra posición.
  1. El peso
  • Para personas con sobre peso lo mejor sería uno que posea firmeza y que no se hunda.
  • Los colchones blandos se adaptan mejor a personas de peso ligero.
  1. Según el movimiento
  • Si eres alguien que acostumbra a moverse mucho, lo mejor es un colchón firme; para algunos incluso les favorece más los que son duros. Esto se debe a que mientas más blando sea el colchón, hay más dificultades para girarse; lo que a su vez impide que la persona pueda descansar correctamente
  1. Tipos de colchón
  • El material con el que está hecho el colchón también es importante de considerar. Hay personas a las que les favorece ciertos materiales e incluso hay quienes son alérgicos a otros tipos. Existen los colchones del tipo muelle, de látex, Viscoelástico, enrollado, de espumación HR, entre otros.
  1. Para descansar en pareja
  • Lo mejor es colchones con sistema normablock. Estos amortiguan las diferentes presiones de la superficie.
  • También hay que escoger aquello cuya superficie tenga las mismas dimensiones y de gran amplitud; esto es para que la pareja tenga libertad de movimiento.
  1. El grosor
  • Lo ideal sería escoger uno que tenga aproximadamente 20cm. Estos duran más que los cortos pues tienen mayor número de capas.
  1. Según la medida
  • Depende de nuestra edad y tamaño. Es decir, lógicamente un adulto no dormiría cómodamente en un colchón para niños. Hay que escoger uno que se adapte a nuestra altura.
  1. Capas
  • Los mejores colchones son aquellos que poseen 5 o más capas.

¿Cuál es la mejor almohada?

Al igual que es el caso de los colchones, no una almohada para todas las personas. Depende de cada caso, hay quienes les favorecen más una almohada extremadamente firme y hay otros que necesitan una más blanda.  En general, para lograr un buen descanso hay que tener la cabeza, cuello y columnas alineadas, por lo que hay que favorecer a las almohadas que ayuden a esta formación. Hay que tener en cuentas los hábitos de sueño, peso, tamaño, movilidad durante el sueño, entre otros.

El tamaño ideal de una almohada según la postura

El grosor de la almohada varía según nuestra posición de descanso. Estos son:

  • Almohada baja de 10cm: Ideal para personas que duermen boca abajo (aunque esta postura no es recomendada). También para niños pequeños.
  • Almohada media de 12 a 13 cm: Favorece a quienes duermen boca arriba. Lo mejor para esta postura es buscar uno que sea más bajo que los hombros y de dureza mediana.
  • Almohada alta de 15 cm: Aconsejable para quienes duermen de lado. Mantiene la cabeza y el cuello alineados con la columna.

Tipos de relleno de almohada

No todos los rellenos son favorecedores. Hay cuatro tipos: de pluma, látex, relleno sintéticos y de espuma.

  • Pluma: son generalmente de oca o de pato. No son muy recomendadas porque a pesar de que son suaves, no sujetan bien el cuello, no son aptos para niños pequeños, personas alérgicas, tampoco para aquellos que se mueven mucho ni para personas robustas.
  • Látex: Sujetan bien el cuello, permiten el movimiento, son una buena opción para personas corpulentas y para aquellos que duermen de lado. Adecuado para quienes sufren alergias a los ácaros.
  • Sintético: Recomendado para personas delgadas, para niños y alérgicos. Es bastante blanda.
  • Espuma: No es recomendado para los que se mueven mucho debido al “efecto memoria”; es decir, mantiene por unos segundos la forma de la cabeza y el cuello. Sin embargo, va perfectamente para aquellos que duermen de lado.

Manuel Herrero D.O. Bsc(Hons) Osteopathy Medicine

bruxismo

Bruxismo

¿Te rechinan los dientes mientras duermes? Puedes padecer de bruxismo

¿Qué es el bruxismo?

El bruxismo es un mal hábito bucal en donde involuntariamente se aprietan o rechinan los dientes. También es llamado parafunción mandibular persistente. Se puede producir de día o de noche. Es más frecuente cuando se está soñando, lo que lo hace difícil de controlar. Según estudios científicos, se estima que un 10% a 20% de la población sufre de esta afección.

Las personas que sufren de bruxismo tienden a apretar fuertemente los dientes superiores con los inferiores y moverlos de atrás para adelante, o viceversa. El problema con esto es que comienza a desgastar los dientes provocando que los mismos comiencen a deformarse y disminuir su tamaño. Quienes lo padecen de forma crónica tienen un mal estado bucal.

Varios especialistas relacionan este comportamiento con un desencadenante psicológico. Es decir, su causa de aparición es más psicológica que algún problema físico o enfermedad. Aunque hay enfermedades bucales que tienen el rechinamiento de los dientes como síntoma; por ejemplo el síndrome de Prader-Willi, donde personas de edad temprana presentan bruxismo. Afecta a hombres, mujeres y niños; aunque la edad común de aparición es entre los 17 a 20 años y una remisión a los 40 años en los casos de bruxismo crónico.

Tipos de Bruxismo

Como se dijo anteriormente, la afección suele ser el producto de un estado psicológico, ya sea estrés, ansiedad u otros. Contraria a la creencia popular, el bruxismo no aparece ni es causado por parásitos intestinales. Existen formas de clasificar la afección que van desde su presentación e intensidad hasta la manera en la que se mueven los dientes, estos son:

Según la forma en la que se mueven los dientes:

  • Bruxismo Céntrico: Es cuando se aprietan los dientes. Provoca alteraciones cervicales debido a la corelación anatómica entre el cuello y los dientes. Es decir, el pre- molar tiende a generar presión, lo que a su vez causa su daño. Esto se debe a las inclinaciones de las coronas en relación a sus raíces. También provoca cefaleas tensionales.
  • Bruxismo excéntrico: Es cuando se frotan los dientes unos con otros. Este causa un gran daño. Afecta fuertemente el borde incisal y oclusal de los dientes. Desgasta rápidamente los dientes provocando su deformación. Los incisivos son los más vulnerables.

Lo particular de estos dos tipos es que un paciente puede tener ambos o presentar sus síntomas. También pueden confundirse con enfermedades bucales, caries u otros. El siguiente tipo sería según su aparición:

  • Bruxismo del sueño o nocturno: Este es un tipo de rechinamiento común que aparece cuando se produce un sueño. Es involuntario y generalmente el paciente no es consciente de que padece de esta afección hasta que comienza a ver las consecuencias o donde compañeros de cuarto del afectado alertan sobre el ruido que hace el afectado con los dientes. Destruye el esmalte y la dentina. Según diversos estudios, este tipo de bruxismo dura un periodo aproximado de 17 a 38 minutos.
  • Bruxismo diurno: Este es el que se asocia al estrés debido a situaciones desencadenantes o por el trabajo. Tiene los mismos síntomas que el bruxismo nocturno.

Por último estaría el tipo de bruxismo, es por el grado de afección:

  • Grado I: Es el más leve. El rechinamiento ocurre durante unos minutos y de manera ocasional. Generalmente el paciente no se da cuenta del bruxismo y desaparece cuando el afectado se da cuenta de lo que hace; por lo tanto, es reversible. No hay ansiedad por rechinar.
  • Grado II: Aquí la ansiedad comienza a estar presente; aunque aún su aparición sigue siendo inconsciente para el paciente. A partir de esta etapa aparecen las lesiones dentales, por lo que se necesita tratamiento para eliminar este hábito. También es reversible.
  • Grado III: Aquí el hábito está fuertemente arraigado y no puede ser detenido por el paciente. Hay un excesivo y constante rechinamiento, donde los daños producidos en los dientes son permanentes. Los tratamientos normales no suelen ser efectivos, se necesita una atención más agresiva por parte del especialista para detenerla.

¿Qué causa la aparición del bruxismo?

Como se ha venido contando, el bruxismo puede originarse por diversas cosas, ya sea afecciones bucales o desencadenantes psicológicos como el estrés o la ansiedad. No obstante también existen otros factores que ayudan a su aparición tales como: Los hábitos nocturnos, la postura, la alineación de los dientes, estrés constante, tipo de alimentación, entre otros. Muchos especialistas están de acuerdo en que cada paciente es un caso distinto; así que el diagnóstico y tratamiento es más personalizado.

Los síntomas más comunes

Los principales problemas que causa el bruxismo son debido a la presión y rechinamiento. Provoca daños en los músculos, tejidos y las estructuras dentales de la boca. Si se sufre el  Grado III es probable que los síntomas sean permanentes. Algunos de estos son: Ansiedad, estrés, depresión, dolor de oído y cabeza, sensibilidad en los diente a los cambios de temperatura, debilidad muscular, trastornos alimenticios; inflamación, molestia y dolor en la mandíbula y, en algunos casos, insomnio.

¿Cómo se diagnostica a un paciente con bruxismo?

Evaluaremos detenidamente el estado bucal del paciente. Se procederá a descartar otras afecciones que puedan causar el dolor en la mandíbula, el oído, entre otros. Primero verificaremos posibles trastornos dentales, trastornos auditivos o problemas con la articulación temporomandibular. También veremos los niveles de estrés y ansiedad del afectado. Para tener un diagnóstico correcto, el dentista puede mandar a realizar una placa dental para ver con exactitud el daño en los dientes.

Tratamientos

Cada tratamiento es diferente en cada caso, sin embargo, hay algunos que son constantes y comunes. Los especialistas también brindan consejos que ayudan a disminuir el daño dental. Estos son:

  • Aplicación de hielo o calor en la mandíbula inflamada.
  • No comer alimentos duros.
  • Cepillarse los dientes con cepillos ultra suaves.
  • Tener buena higiene bucal.
  • Evitar los chicles, tomar mucha agua
  • Dormir bien
  • Realizar ejercicios bajo la supervisión de un osteópata o fisioterapeuta.
  • Realizar masajes en el cuello, hombros y cara, relajarse lo más que se pueda
  • Reducir el estrés diario.

El especialista evaluará el daño del paciente y dependiendo del grado que padezca puede mandar a utilizar protectores bucales o férulas para evitar el rechinamiento y apretamiento en los dientes. Normalmente lo más recomendado son las férulas bucales.

Dependiendo de la gravedad el paciente deberá usarlo durante el día, la noche o todo el día; en los casos de bruxismo crónico. Puede ser realizada con acrílico, silicona, etc. La primera es más económicas pero habitualmente son las más incomodas y rígidas. La segunda es más recomendable debido a su docilidad, suavidad y versatilidad; siendo así más cómodas.

Hay muchos tipos de férulas; no obstante, es de suma importancia saber que las férulas no eliminan el bruxismo, sobre todo el crónico, sino que detienen el contacto brusco entre las estructuras dentales.

Tratamiento osteopático

Consiste en 2 fases:

  1. Equilibrio mecánico de las estructuras. Devolveremos la normalidad funcional a la articulacion temporomandibular, trabajando sobre las fibrosis musculares que se habrán ido formando en los músculos masticatorios, masetero, temporal y pterigoideos principalmente. Corregiremos las disfunciones creadas en la capsula articular, posicionando los meniscos intraarticulares y estabilizaremos los ligamentos. Devolveremos la normalidad de la musculatura anterior y posterior cervical mostrando especial interés en la musculatura supra e infrahioidea. Desde el punto de vista articular corregiremos los bloqueos del segmento cervical superior occipital C1 y C2 y facilitaremos la movilidad del temporal.
  2. Trabajo del sistema nervioso modulando el vegetativo. Inhibiremos el simpático y estimularemos el parasimpático para de esta manera incidir sobre los niveles de ansiedad del paciente.

 

Manuel Herrero D.O. Bsc (Hons) Osteopathy Medicine

Articulacion acromioclavicular

Lesiones de la articulación acromioclavicular

Conoce todo sobre las lesiones en la articulación acromioclavicular

Las lesiones en la articulación acromioclavicular son bastante comunes en deportistas y en personas que trabajan manipulando objetos pesados. Entre las múltiples lesiones que pueden ocurrir en esta zona, la más frecuente son las dislocaciones y esguinces de la articulación acromioclavicular. Estas se caracterizan por afectar directamente a los ligamentos y estructuras.

Diferentes lesiones en la articulación acromioclavicular

La articulación del hombro se mantiene estable debido a los ligamentos que juntan la clavícula a dos relieves óseos que existen en la escápula; uno se encuentra en la parte anterior y lateral, también llamado acromion, y la otra está en la cara anterior de la escápula, denominado apófisis coracoides.

Existen múltiples factores que pueden producir un esguince o dislocación, entre los más usuales estarían recibir un impacto directo en la articulación acromioclavicular. Los ligamentos pueden romperse de forma parcial o total. Cuando los ligamentos que unen la clavícula a la apófisis coracoides se desgarran por completo, la primera se separa de la escápula.

Por otra parte, una dislocación acromioclavicular se produce cuando la articulación glenohumeral se desplaza de su sitio. También son producidos por traumatismos directos en el hombro; no obstante cuando la fuerza se transmite indirectamente, el ligamento acromioclavicular es el que más sale afectado, los ligamentos coracoclaviculares se mantienen a salvo en estos casos.

Clasificación para una dislocación acromioclavicular

Una dislocación acromioclavicular está dividida en diferentes etapas o grados de separación. Todo depende de la gravedad de la lesión. Usualmente, si el traumatismo es lo suficientemente fuerte puede romper la  cápsula de la articulación acromioclavicular y rasgar el ligamento coracoclavicular.

  1. 1º grado: Es cuando el grado de separación solo implica un estiramiento en los ligamentos, no obstante, las superficies articulares se mantienen unidas. No hay desgarros ni fracturas. Este tipo de lesiones son conocidas comúnmente como esguinces y pueden ser tratadas con fármacos y un cabestrillo.
  2. 2º grado: Aquí el desgarro del ligamento acromioclavicular y del ligamento coracoclavicular es parcial. Puede reconocerse fácilmente pues sucede un aumento del volumen en la zona. Producen dolores y limitación del movimiento.
  3. 3º grado: Es el más grave de las tres, esto es porque es una separación total tanto del ligamento acromioclavicular como del ligamento coracoclavicular. En algunos casos debe ser tratada con cirugía, aunque hay muchos médicos y especialistas que indican que no es tan necesario llegar al tratamiento quirúrgico. La consecuencia más notable del grado 3 es que el afectado no podrá volver a soportar tanta presión como lo hacía anteriormente. En los casos más severos, los especialistas colocan un tornillo o un perno a través de la clavícula, el ligamento y en la apófisis coracoides con el fin de alcanzar la realineación total.

¿Cuáles son los síntomas de una lesión en la articulación acromioclavicular?

Ya sea un desgarro total o parcial, uno de los síntomas más frecuentes es el dolor punzante y sensibilidad al tacto, también impide el movimiento natural de los hombros. Muchos de estos síntomas pueden empeorar durante el descanso nocturno, ya que los movimientos involuntarios que se hacen mientras se duerme, pueden ejercer presión sobre la lesión y provocar fuertes dolores.

Dependiendo de la gravedad de la lesión, la persona también puede sufrir una deformación en la zona afectada. Si se posee una dislocación del grado 2, la persona puede notar un aumento considerable en el hombro. Una de las posibles consecuencias por sufrir una lesión de este estilo, es la posibilidad de tener artritis en la articulación afectada a medida que pasan los años.

Causas que originan las lesiones en la articulación acromioclavicular

Se pueden producir por traumatismos directos en el hombro o indirectos, estos últimos ocurren debido a un golpe fuerte en el codo o en la mano. Por ejemplo, cuando se cae sobre el brazo en abducción o separación, la clavícula forma una palanca sobre la primera costilla y rompe los ligamentos coracoclaviculares.

Como se dijo anteriormente, las razones más comunes por las cuales se puede originar una lesión son por los deportes de contacto, tales como: fútbol, fútbol Americano, el rugby, baloncesto, gimnasia, vóley y esquí. También pueden producirse por un accidente de tráfico o caídas. Se sabe que hay personas que nacen con los ligamentos más flexibles y por lo tanto son más propensos a ese tipo de lesiones.

¿Cómo es el diagnóstico?

Para diagnosticar correctamente a un paciente, el médico o especialista debe realizar una exploración física en donde también se le preguntara al afectado detalles sobre cómo tuvo la lesión. Así mismo, se mandarán a realizar unas radiografías en la clavícula; La resonancia magnética, por su parte, ayuda a que se pueda evaluar el daño en las estructuras que se encuentran alrededor de la articulación dañada. Estas pruebas en imágenes determinan la gravedad de la lesión, permiten saber si el paciente tiene un desgarro total o parcial.

El tratamiento para las lesiones en la articulación acromioclavicular

Todo depende de la gravedad de la lesión, si una persona posee un desgarro del grado 1, el tratamiento común son los fármacos para disminuir el dolor e inflamación, descanso y colocación de un cabestrillo.

Si el afectado tiene el grado 2, se utilizan los mismos métodos antes nombrados agregando la terapia física con un osteópata o fisioterapeuta. También se mandaría a colocar compresas frías o cálidas en la zona afectada. Recuperar el movimiento del hombro y del brazo tomará alrededor de 6 a 8 semanas.

En el grado 3 la persona puede tardar 12 semanas o más en recuperarse. Se utilizan todos los métodos anteriores con la particularidad de que el hombro tomará más tiempo en volver a su función normal; sin embargo, hay consecuencias algo permanentes, el afectado no soportará presiones en la zona como anteriormente podía y será más propenso a tener futuras lesiones en el hombro. Si ninguno de los métodos funciona, la última opción sería un tratamiento quirúrgico.

 

Tratamiento osteopático

El tratamiento osteopático irá enfocado a restablecer las alteraciones de las estructuras adyacentes a esta articulación. Optimizando su biomecánica y facilitando el movimiento del hombro y brazo.

Prevención

La mejor manera de prevenir una lesión en la articulación acromioclavicular es tomar precauciones para evitar caídas y traumatismos en la zona; tener cuidado donde se pisa, visualizar y esquivar objetos que puedan hacer daño, ir al médico para tener exámenes de rutina, entre otros. Si se practican deportes, lo más recomendable es asegurarse de tener la protección recomendada y mantener los equipos protectores en buenas condiciones. Además de realizar ejercicios de calentamiento adecuados y seguir las indicaciones del instructor.

 

Manuel Herrero D.O. Bsc (Hons) Osteopathy Medicine

Hombro congelado

Hombro Congelado

¿Sientes rigidez en los hombros? Podrías padecer de capsulitis adhesiva

La medicina crece a pasos agigantados. Cada año se descubren nuevas formas para combatir enfermedades; siempre hay un nuevo descubrimiento, una nueva vacuna, una forma totalmente diferente pero efectiva de curar una lesión o afección. Sin embargo, todavía hay muchas cosas más por descubrir. Hay padecimientos cuyos orígenes son desconocidos, en los que solo se sabe algunos factores de riesgo que pueden formar parte del origen de dicha enfermedad. Un perfecto ejemplo de esto es el Hombro Congelado.

¿Qué es hombro congelado?

El hombro congelado, capsulitis adhesiva o periartritis escapulohumeral es una afección sobre el tejido conectivo que envuelve la articulación del hombro. Esta inflamación produce extremo dolor y rigidez en la zona antes mencionada. Se sabe que solo 2% de la población la padece, siendo más común en mujeres que en hombres.

Existen diversos factores de riesgo que pueden contribuir a la aparición de la enfermedad, el más común sería la edad. La capsulitis adhesiva tiende a empeorar conforme pasan los años. Comienza a aparecer de forma gradual y alrededor de un lapso de 3 años, la persona afectada puede sufrir de hombro congelado crónico. Generalmente aparece de los 40 a 65 años de edad.

La articulación del hombro tiene una función bastante importante. En un principio es una enartrosis formada por 3 huesos, estos son el húmero, el omóplato y la clavícula. El primero de estos se ajusta a una cavidad que se encuentra en el segundo y están envueltas en un tejido conjuntivo originando la cápsula articular del hombro. Lo que hace la enfermedad en la zona es espesar y endurecer dicha capsula, causando adherencias que provocan una presencia menor de líquido sinovial dentro de la articulación.

En muchos casos el tratamiento más común son los fármacos, orales o inyectados, y ejercicios supervisados por un osteópata o un médico especialista. En muy raros casos es necesaria la cirugía; no obstante es una opción que no se descarta, todo dependería de la gravedad de la lesión. Hay personas que, tras haberse curado, pueden volver a padecer del hombro congelado; a pesar de esto, casi nunca es en el mismo hombro

Etapas de la capsulitis adhesiva

Existen muchas enfermedades que están divididas por etapas o fases. El hombro congelado no es la excepción. Estos periodos de evolución van desde que se empieza con el dolor agudo hasta que la persona recupera la movilidad en la zona afectada.

  • Fase 1 o congelamiento: Aquí comienza la etapa más dolorosa de la enfermedad. La movilidad y el rango del movimiento comienzan a verse afectados conforme pasan las semanas. Dura alrededor de 6 a 9 semanas.
  • Fase 2 o congelada: En este momento el paciente tendrá una reducción significativa del dolor; sin embargo, la rigidez se mantiene impidiendo el movimiento. En esta etapa es muy difícil realizar cosas cotidianas. Dura entre 4 a 6 meses.
  • Fase 3 o recuperación: Después de haber realizado con éxito el tratamiento, la rigidez va disminuyendo poco a poco hasta volver a tener una movilidad completa y total del hombro. La recuperación puede durar desde 6 meses hasta 2 años o más.

Síntomas comunes

El síntoma más evidente sería el dolor. Es sordo y fijo y aumenta durante el descanso nocturno. Dicha dolencia impide que el afectado puede mover el brazo, cosas como pasarse la mano por la cabeza o alzar la mano se vuelven tareas sumamente difíciles y dolorosas. Conforme pasan las semanas, la rigidez toma forma y los movimientos son mucho más limitados; lo que a su vez provoca la disminución significativa de la movilidad del brazo.

Causas de la capsulitis adhesiva

Como se dijo al principio, no hay una causa u origen definido que provoque la aparición del hombro congelado. Lo que hay son factores de riesgo que ayudan a originar la enfermedad. Hasta ahora se sabe que la afección se produce cuando la cápsula de tejido conjuntivo se engrosa, tensando la articulación del hombro produciendo así un gran dolor y perdida en la movilidad. Una de los principales factores de riesgo son el sexo y la edad. Las mujeres son más propensas a padecerla y también las personas que tienen entre 40 a 65 años.

Otro posible factor es la inmovilidad prolongada. Esto es para personas que no movilizan mucho el hombro, puede deberse a sedentarismo extremo o a enfermedades y lesiones tales como:

  • Un Accidente cerebrovascular.
  • Una fractura de brazo.
  • Una lesión del manguito rotador.
  • Recuperase de una cirugía.

Las enfermedades sistemicas han demostrado ser otro de los factores de riesgo más comunes. Hay ciertas afecciones que ayudan a que se origine una capsulitis adhesiva. Estos son:

  • Enfermedad de Parkinson.
  • Enfermedades cardiovasculares.
  • Diabetes.
  • Glándula tiroides hiperactiva (hipertiroidismo).
  • Glándula tiroides hipoactiva (hipotiroidismo).
  • Cambios hormonales producidos por la menopausia.
  • Lesiones en las cervicales.
  • Cirugía a corazón abierto.

Causas emocionales

El experto en biodescodificación Christian Fléche relaciona el hombro congelado del lado izquierdo con un conflicto de desvalorización de la imagen que uno mismo tiene como padre o con el sentimiento de desvalorización  en las relaciones que los padres/madres tenemos con los hijos. ”Soy una mala madre o un mal padre”.

 

El hombro congelado del lado derecho lo relaciona con un conflicto de desvalorización social o del estado matrimonial. “No soy un buen esposo, una buena esposa, un trabajador apreciado, un buen alumno.”

Diagnóstico

Para realizar un diagnóstico correcto, el especialista comenzará a realizar una exploración física y revisar el historial médico del paciente. Primero determinará el punto donde más se siente dolor y el rango de movilidad a través de una serie de movimientos pasivos y activos.  Hay expertos que inyectan analgésicos para determinar la amplitud del movimiento. También, para tener un diagnóstico más efectivo, puede mandar a realizar una radiografía o una resonancia magnética.

Tratamientos

El principal tratamiento para el hombro congelado son los fármacos. Los medicamentos de venta libre tales como aspirina o ibuprofeno ayudan a la reducción del dolor e inflamación en la zona afectada. Si el dolor es muy agudo y punzante, el experto puede mandar fármacos más fuertes y especializados. El segundo tratamiento que acompaña a los medicamentos es la terapia física. Aquí se necesitará la ayuda de un osteópata o fisioterapeuta. Estos especialistas podrán realizarle y enseñarle al paciente los ejercicios necesarios para la recuperación de la movilidad.

Normalmente estos dos principales tratamientos duran alrededor de 12 a 18 meses; sin embargo, si los síntomas continúan en intensidad y gravedad, la mejor opción sería la cirugía u tratamientos alternativos como las inyecciones.

  • Inyecciones de esteroides: Especialmente recomendado para las primeras etapas de la enfermedad. Una inyección con corticoesteroides ayuda a disminuir significativamente el dolor e inflamación.
  • Manipulación del hombro: Se usa anestesia para que el médico pueda mover la articulación en varias direcciones y así ayudar a aflojar el tejido tensionado.
  • Distensión articular: el especialista inyectaría agua estéril para ayudar a ampliar el tejido y facilitar los movimientos de la articulación.
  • Cirugía: Principalmente recomendado cuando ninguna de las opciones anteriores parece funcionar. El cirujano extirpará el tejido dañado y las adherencias del interior de la articulación del hombro.
  •  La terapia neural (procaína al 1% en el ganglio del sistema nervioso que está bloqueado) y el ozono pueden ser también útiles.

Tratamiento Osteopático

 

Desde el punto de vista puramente mecánico trataremos de liberar las siguientes áreas:

  • Zona torácica media y alta. Recuperando la movilidad de las escápulas. Si el movimiento escapular está restringido, al mover los hombros traccionaremos en exceso de los músculos del manguito de los rotadores, no solo alterando la biomecánica local sino dañando a corto plazo estas estructuras.
  • Zona cervical. Para mejorar la irrigación nerviosa a la zona del hombro y relajar la musculatura implicada.
  • Zona esternal. Trabajaremos la musculatura que hace posible la antepulsión del hombro.
  • Charnela cervico torácica.
  • Diafragma.
  • Movilizaremos la capsula articular y trabajaremos sobre las articulaciones asociadas.
  • Trabajaremos el sistema nervioso central a través de la terapia craneal.

Manuel Herrero D.O. Bsc(Hons) Osteopathy Medicine

Hiperemesis gravidica

Hiperemesis gravídica

¿Náuseas persistentes e incontrolables? ¡Cuidado! Podrías tener Hiperémesis gravídica

Los vómitos y náuseas en los embarazos son muy comunes. Una gran parte de las mujeres que quedan en estado han padecido de estos síntomas. Sus causas pueden deberse al aumento rápido de los niveles de estrógeno, también puede deberse a la subunidad beta de la gonadotropina coriónica humana o GCH.

Aparece aproximadamente a las 5 semanas de gestación y se vuelve más fuerte a las 9 semanas. Normalmente desaparece a las 16 y 18 semanas. En general estos síntomas no serían alarmantes; no obstante, si se vuelven intensos, son incontrolables y persisten más tiempo del que deberían, entonces se sufre de Hiperémesis gravídica.

Si se sospecha del padecimiento de esta enfermedad, lo más recomendable sería ir a un especialista de inmediato, ya que los síntomas de la Hiperémesis pueden traer consecuencias graves a quien la padezca. Pueden ir desde deshidratación y pérdida de peso hasta un desequilibrio en los electrolíticos.

¿Qué que la Hiperémesis gravídica y sus causas más comunes?

Como se dijo anteriormente, la Hiperémesis gravídica son náuseas y vómitos intensos y constantes durante el embarazo.  Puede aparecer alrededor de los primeros tres meses de embarazo y los síntomas pueden persistir después de este tiempo.

  • Pérdida de peso,
  • la Deshidratación,
  • la Cetosis y…
  • Anomalías electrolíticas, son algunas de las consecuencias de padecer esta enfermedad.

La GCH, una posible causa de la aparición de la enfermedad, es liberada por la placenta. Aunque las náuseas y mareos leves son comunes, la Hiperémesis no lo es.

El padecimiento de la enfermedad durante el embarazo puede lograr que la mujer pierda hasta un 5% de su peso corporal. Aunque puede aparecer en cualquier mujer embarazada, es más común en las que esperan gemelos o tienen mola hidatiforme. También en las mujeres que han tenido problemas con anteriores embarazos,  si tienen mareos constantes o son propensas a padecer de la afección.

Síntomas 

La Hiperémesis gravídica puede causar pérdida del apetito, náuseas y vómitos intensos persistentes durante el embarazo, más salivación de lo normal, deshidratación, orina oscura, piel seca, debilidad, Estreñimiento y problemas para ingerir líquidos y alimentos.

Muchas mujeres relatan tener una sensación continua como de estar en un barco, o esa horrible sensación cuando has bebido más de la cuenta y te montas en un coche.

Normalmente los síntomas desaparecen a las 16 o 18 semanas, no obstante hay una posibilidad de que persistan, si esto sucede, la mujer tiene la posibilidad de tener daños graves en el hígado, padecer de necrosis centrilobulillar grave, una degeneración grasa diseminada, producir una encefalopatía de Wernicke o tener una rotura esofágica.

¿Cómo prevenir la aparición de la Hiperémesis gravídica?

A pesar de que no existe una fórmula para evitar la aparición de la enfermedad, sobre todo porque habría que saber con exactitud por qué la padece en primer lugar; hay muchos aspectos que pueden aumentar las posibilidades de aparición tales como: El sobrepeso, una dieta rica en grasas, antecedentes familiares, factores psicológicos, estrés,  ansiedad y altos niveles de CGH. A pesar de esto, se pueden realizar acciones para aumentar las posibilidades de prevención.

  1. La dieta.
  • Comer con frecuencia pero con menos cantidades.
  • Ingerir alimentos cuyo aroma no produzca náuseas, si hay un alimento cuyo olor no se soporta, lo mejor es evitarlo. Normalmente las comidas frías no tienen olores fuertes,
  • Beber mucha agua. (depende de la paciente, algunas tampoco la toleran bien)
  1. Prevenir la náuseas
  • Alejarse de olores que sean desagradables.
  • Intentar controlar la ansiedad con algunas técnicas de relajación.
  • Utilizar ropa cómoda.
  • Hacer ejercicios acordes al estado del embarazo.
  • Los lugares cerrados con luces brillantes provocan vómitos muchas mujeres, lo mejor es evitar sitios así.
  • No realizar movimientos violentos o cambiar la velocidad al caminar de forma brusca.

Diagnóstico

Cuando la persona afectada va al médico bajo sospecha de una Hiperémesis gravídica, lo primero que harán los especialistas será preguntar por los síntomas, frecuencia, duración e inicio de los vómitos y náuseas. También se realizarán mediciones que verificarán el peso actual del paciente. Todo esto le brindará al médico información suficiente para determinar el diagnóstico.

El problema con esta enfermedad es que hay muchas otras que tienen los mismos síntomas; por lo tanto, se tienen que descartar afecciones como:  La gastroenteritis, la hepatitis, la apendicitis, la colecistitis, trastornos de las vías biliares, la úlcera péptica, la obstrucción intestinal, la enfermedad trofoblástica gestacional, la nefrolitiasis, la pielonefritis y la cetoacidosis diabética.

Cuando la persona presenta otros problemas que no sean los nombrados en el punto antes mencionado, entonces es probable que el paciente tenga otro padecimiento.

Para identificar con facilidad la enfermedad, los médicos mandan a realizar ciertas pruebas de laboratorio:

  • Conteo sanguíneo completo
  • Electrolitos
  • Cetonas en orina
  • Ultrasonido para verificar si el embarazo es múltiple.

Tratamientos

Lo primero que hay que hacer es evitar todo lo que provoque las náuseas y vómitos y beber muchos líquidos para impedir la deshidratación; si esto último persiste, la opción más viable sería la administración de líquidos por vía intravenosa. He de decir que muchas de las pacientes que he tratado tienen esa sensación de forma independiente al alimento que ingiera.

Es probable que se mande un medicamento para las náuseas y vómitos, si las mismas se vuelven graves y perjudican la salud de feto y la madre; es probable que la admitan en el hospital para recibir un tratamiento más especializado.

La paciente puede recibir por vía intravenosa los nutrientes que le hagan falta o le pueden colocar una sonda en el estómago. Según ciertos estudios, la vitamina B6 disminuye los síntomas, así mismo, el medicamento llamado doxilamina también puede ayudar. Hay que preguntarle al especialista si puede ingerir estos fármacos. El Jenjibre en muchas de sus formas ya sea infusión o en extracto seco puede reducir la sintomatología. También se recomienda ir a un osteópata para recibir un tratamiento que ayude a mejorar la salud de la afectada.

 

Tratamiento Osteopático

Como siempre dependerá de la paciente y de lo que consideremos que es prioritario que está desequilibrando al sistema. El tratamiento suele ir enfocado a trabajar el diafragma y los diferentes órganos del sistema digestivo. La terapia craneal también es de mucha ayuda en la mayoría de las pacientes. Aunque el tratamiento osteopático suele ser eficaz, en los casos más severos que me he encontrado no hay ninguna respuesta de la paciente.

Complicaciones

Aunque la deshidratación, vómitos y náuseas son dañinos para el cuerpo, hay ocasiones en donde la afectada puede tener sangrado en el esófago por culpa de los síntomas anteriormente descritos. También hay mujeres que experimentan ansiedad y depresión a causa de la enfermedad, estos pueden permanecer después del embarazo.

Se recomienda contactar inmediatamente al médico cuando se presentan signos de deshidratación, intolerancia a los líquidos, vértigos, sangre en el vómito, dolor abdominal, pérdida constante de peso. La presencia de estos síntomas a lo largo del embarazo puede poner en riesgo tanto a la futura madre como al feto, por eso se recomienda ir a un especialista si los síntomas persisten después de las 16 o 18 semanas

 

Manuel Herrero D.O. Bsc (Hons) Osteopathy

Diastasis abdominal

Diástasis abdominal

La Diástasis abdominal y sus causas más comunes

La Diástasis abdominal o de recto anterior del abdomen es una enfermedad común en deportistas y mujeres embarazas donde los músculos rectos del abdomen se separan. Esto puede suceder por múltiples razones, aunque la más común es el aumento de la cavidad abdominal o a una presión excesiva en dicha zona. La exposición a múltiples impactos en la zona provocados por las actividades físicas o cargar cosas con mucho peso, pueden provocar la aparición de la Diástasis.

Hay varios síntomas que pueden aparecer al padecer esta enfermedad, los más comunes son las disfunciones del suelo pélvico, que pueden provocar múltiples afecciones tales como la incontinencia urinaria, los prolapsos y el dolor pélvico. Cuando la diástasis es muy grave, lo más recomendable es la cirugía.

¿Para qué sirve el recto del abdomen?

Los rectos abdominales son músculos que están unidos por medio del tejido conjuntivo fibroso. Se encuentran desde la parte anterior de las costillas hasta la parte superior del pubis. Tienen como función principal el mantenimiento erguido del cuerpo, así como permitir la libre flexión del tronco y su inclinación; también facilita el proceso respiratorio.

El suelo pélvico, para realizar su función con normalidad, tiene que tener la ayuda del diafragma, la columna lumbar y la pared abdominal. Un fallo en alguno de estos ítems puede afectar al conjunto.

¿Qué es la Diástasis abdominal o de recto?

La afección sucede cuando los músculos rectos del abdomen se separan como consecuencia de un deterioro en el tejido conectivo. Normalmente, estos tejidos mantienen unidos dichos músculos y a la línea media del cuerpo. Esta unión se conoce como línea alba.

No hay una distinción de edad ni de género para sufrir una Diástasis abdominal. Cualquier persona puede padecerla. Los más propensos son quienes realizan deportes, ya sean de contacto o no, y los sedentarios. También, se sabe que las mujeres embarazadas tienen más posibilidades de padecerla pues la zona abdominal aumenta su tamaño. En estos casos, el riesgo a contraer la enfermedad sucede a partir del tercer trimestre.

¿Cómo sé si tengo Diástasis abdominal?

El proceso es sencillo. La persona solo debe tumbarse boca arriba con las rodillas flexionadas y las plantas de los pies apoyados en el suelo. Se tiene que tener un brazo detrás de la cabeza y el otro en la zona umbilical. Se utilizan los dedos para presionar ligeramente la zona donde se encuentra el ombligo y se realiza una abdominal tradicional. Cuando el abdomen se contraiga, hay que medir el espacio de separación. Si tiene 2,5 cm o más, entonces se padece de Diástasis abdominal.

Factores de riesgo

Entre los factores de riesgo más comunes está la obesidad. Cuando existe una presión excesiva en la cavidad abdominal, provocado por el incremento de peso, la línea alba puede dañarse al no poder soportar la presión. Otro factor son los impactos a la zona abdominal producidos por los deportes o cargar objetos pesados con regularidad que puede generar una hiperpresión en la cavidad. También se sabe que el embarazo puede provocar la aparición de la afección.

Cuando una mujer está embarazada, la pared abdominal se modifica y aumenta su tamaño para adaptarse al crecimiento del feto; lo que a su vez, permite la aparición de la enfermedad antes nombrada. El proceso del parto también se considera un factor de riesgo, ya que la mujer puede pasar horas pujando, lo que a su vez puede provocar el daño en los tejidos.

¿Cuáles son los síntomas más comunes?

La Diástasis es una afección visible, es decir, uno de sus problemas es la estética. No solo se nota el espacio de separación del abdomen, sino que además pueden aparecer bultos. Esto se debe a que la pared abdominal, cuando se tiene esta disfunción, no puede soportar las vísceras, provocando su visibilidad; mas no solamente es un problema estético, sino también funcional. Esto se debe a que hay una relación entre la enfermedad y las disfunciones del suelo pélvico, provocando la

  • Incontinencia urinaria,
  • los Prolapsos y el dolor pélvico.
  • Otros síntomas son:
    • Dolores de espalda.
    • Problemas para mantener la postura.
    • Mala digestión.
    • Estreñimiento y gases.
    • Posible aparición de hernias en las vísceras abdominales.
    • Hinchazón abdominal

Tratamientos para la Diástasis abdominal

Es una enfermedad tratable, no obstante, llegar a la recuperación completa es difícil y requiere de paciencia y constancia. El éxito total depende también de la separación, anchura y profundidad de la Diástasis en los músculos. Tras haber realizado el autotest, lo ideal sería ir a un médico especialista, ya sea un fisioterapeuta o un osteópata, para que pueda diseñar un plan personalizado de acuerdo a la gravedad que se padece.

El especialista confirmará el diagnostico, si es positivo, entonces mandará una serie de ejercicios y recomendaciones para la vida diaria, todo con el fin mejorar la salud del paciente. Normalmente, una recuperación completa sucede cuando se sigue de manera correcta el tratamiento, la duración del tratamiento depende de muchos factores para una completa recuperación. Algunas de las actividades y consejos que puede mandar el terapeuta son:

  • Tonificar el músculo transverso del abdomen a través de ejercicios específicos.
  • Evitar aguantar la respiración para no ejercer más presión a la zona dañada.
  • Mejorar el estreñimiento con medidas indicadas por el especialista.
  • Evitar quedar embarazada antes de la recuperación.
  • Realizar ejercicios abdominales hipopresivos supervisados por el médico.
  • Electroestimulación.
  • Llevar por 24 horas al día una faja especial para la diástasis abdominal.
  • Recomendar medida de higiene postural y ergonomía.
  • Ayudar, si es necesario, en la regeneración tisular del tejido conectivo de la línea del alba.

Si todo esto no funciona, si la afección es muy grave, si el dolor es demasiado agudo o si los problemas de incontinencia persisten; la opción que queda sería una intervención quirúrgica. Puede ser a través de una abdominoplastia.

Previo a la cirugía, el osteópata o fisioterapeuta tendrá el  papel de ayudar a que la musculatura esté en condiciones para la cirugía. Después de ella, ayudarán en la rehabilitación y recuperación de los tejidos, además de brindar consejos y ejercicios para que la persona no vuelva a padecer de Diástasis.

 

Manuel Herrero D.O. Bsc (Hons) Osteopathy

 

Disfunciones en articulación temporomandibular

Disfunciones en la articulación temporomandibular

¿Sientes dolor en la mandíbula? Puede deberse a una disfunción en la articulación temporomandibular

La articulación temporomandibular es una especie de bisagra que conecta la mandíbula con el lateral del cráneo. Esta articulación es muy importante pues gracias a ella se puede hablar, masticar, tragar, etc. Se encuentran en cada lado de la cabeza. Debido a su función, un trastorno en esta área no solo causa gran dolor; sino también afecta a los músculos que controlan la cara, haciendo que sea difícil realizar funciones básicas como comer, conversar e incluso mover la cabeza.

Las disfunciones en la articulación temporomandibular son difíciles de determinar pues los dolores que se sienten pueden deberse a múltiples factores combinados; entre ellas tenemos la genética, la artritis, la artrosis y una lesión en la mandíbula. Incluso hay personas que rechinan los dientes constantemente o aprietan fuertemente su mandíbula, haciendo que les duela dicha zona; pero no necesariamente significa que padecen de la enfermedad.

Normalmente los trastornos en la articulación temporomandibular duran poco tiempo, suelen aliviarse con una combinación de descanso, compresas frías, fármacos y atención autoadministrada. No obstante, existen casos de personas que no les ha funcionado el método convencional, y por tanto necesitan de tratamiento especializado. En un porcentaje menor es necesaria la opción quirúrgica. Los dolores en la bisagra pueden ser agudos y, en general, generan tensión e inflamación.

¿Por qué es importante la articulación temporomandibular?

El complejo sistema masticatorio está compuesto por los dientes, la articulación de la mandíbula y los músculos masticatorios. Todos estos funcionan en un delicado equilibrio que permite la acción de masticar y hablar. Cuando uno de estos se ve perjudicado por una enfermedad o por una lesión, su funcionamiento comienza a ser deficiente; esto tiene como consecuencia que los otros dos elementos restantes trabajen más para compensar el faltante. Cuando no logran adaptarse, se comienzan a originar las disfunciones. Muchas veces los trastornos son producidos por una mala oclusión dentaria que puede lograr el desplazamiento inadecuado de la mandíbula con el fin de masticar, esto, a la larga, es perjudicial.

¿Cuáles son los síntomas?

En muchas ocasiones no hay síntomas visibles, sino signos que pueden revelar la existencia de este padecimiento. Estos pueden ser: Chasquidos al abrir y cerrar la boca, desplazamiento lateral de la mandíbula al abrirla, disminución en la apertura de la boca, desgaste en los dientes, tensión muscular en la zona, dolor de cabeza y despertar con la mandíbula dolorida. Estos serían los primeros signos de alerta, si se padecen, la persona afectada debería ir para que le realicen un diagnóstico correcto.

Las disfunciones pueden agravarse y con ellas traer todo tipo de síntomas perjudiciales para la salud. El dolor puede empeorar, convertirse en crónico y extenderse por todo el rostro; más específicamente, en la mandíbula, el oído, el ojo y el cuello.

Se sentirá rigidez en los músculos cada vez que la articulación se mueva. También será difícil realizar ciertos movimientos con la mandíbula, impidiendo el proceso de masticación; hay personas que sufren de una pérdida total del movimiento. La alineación en los dientes puede sufrir cambios drásticos. Los chasquidos serán más dolorosos y se pueden escuchar o sentir zumbidos y pitidos. Cabe agregar que otro de sus síntomas más comunes es la limitación de la apertura oral.

  • Además de todos los síntomas anteriormente mencionados, La disfunción temporomandibular va a producir   problemas funcionales en los músculos; así como también
  • bruxismo y vértigo,0
  • pérdida auditiva,
  • adormecimiento e insensibilidad,
  • alteraciones de la vista y
  • neuralgia del trigémino.

¿Cómo se origina la afección?

En una gran parte de los casos estudiados, las enfermedades de la articulación temporomandibular se originan por malos hábitos bucales, defectos de nacimiento, trastornos o  lesiones en la zona. Otras causas son:

  • Existencia de un defecto en la alineación de los dientes.
  • Estrés.
  • Contractura muscular.
  • Traumatismo que desplazan el disco articular.
  • Tratamientos dentales mal realizados.
  • Tensión emocional, depresión o emociones fuertes.

Cabe aclarar que aunque la enfermedad puede originarse por culpa de los ítems antes mencionados, en una gran cantidad de ocasiones la aparición de la enfermedad suele ser desconocida. Es por esta razón que si el afectado comienza a sentir dolor,  sensibilidad perpetua en la mandíbula o dificultad para abrir y cerrar la boca, debe ir al médico, dentista o a un especialista osteopático.

¿Quiénes pueden padecer de una disfunción en la articulación temporomandibular?

Lo que puede aumentar el riesgo de aparición de la enfermedad, son aquellas personas que han padecido de diferentes tipos de artritis, sobre todo la reumatoide y la artrosis. Aquellas personas que han recibidos golpes en la mandíbula. Quienes rechinan los dientes de forma crónica. Por último, pero no menos importante, están los que tienen enfermedades del tejido conectivo.

¿Cómo es el diagnóstico?

El especialista realizará una serie de exámenes en la mandíbula. Escuchará y sentirá cuando se abre y cierre la boca, además de observar el movimiento y presionar las áreas afectadas para identificar el punto de dolor. Asimismo, necesitará una serie de pruebas en imágenes que ayudarán a vislumbrar mejor la zona; tales como:

  • Radiografías dentales.
  • Tomografías computarizadas.
  • Resonancias magnéticas.

Otro procedimiento es usar una artroscopia temporomandibular. Es un tubo delgado insertado en el espacio de la articulación donde, a su vez, se le insertará una cámara minúscula; la misma permitirá ver toda el área, logrando que el diagnostico sea más eficiente.

Tratamientos para la disfunción en la articulación temporomandibular

Como se dijo al principio, muchas veces los síntomas desaparecen sin necesitar un tratamiento; sin embargo, si estos persisten, los posibles tratamientos mandados por el médico pueden ser:

  1. Fármacos.
  • Antiinflamatorios y analgésicos.
  • Antidepresivos tricíclicos.
  • Relajantes musculares.

 

Tratamiento Osteopático

En la gran mayoría de las ocasiones, las terapias a realizar por los osteópatas y/o fisioterapeutas pueden ser de gran ayuda para curar la afección. Entre estos están.

  • Equilibrar la musculatura masticatoria, en especial los músculos masetero, temporal y pterigoideos.
  • Liberar los meniscos articulares.
  • Trabajar sobre la capsula articular y sus ligamentos.
  • Equilibrar zonas adyacentes como es la región cervical superior, occipital, C1 y C2 principalmente y todas sus relaciones funcionales.
  • Equilibrar las tensiones de la musculatura anterior cervical.
  • Normalizar los huesos craneales, en especial los temporales.
  • Ejercicios de estiramientos y fortalecimientos de los músculos de la mandíbula.
  • Diversas terapias que pueden incluir la utilización del hielo o humedad para disminuir los dolores.
  1. Férulas.

Muchos especialistas recomiendan la utilización de férulas orales y protectores bucales, estos disminuyen el dolor al permitir el descanso de la mandíbula.

Cuando ninguno de estos tratamientos convencionales funcionan, la opción que queda es la intervención quirúrgica o inyecciones. Las más populares son la artrocentesis, inyecciones de corticoesteroides en la articulación, una artroscopia temporomandibular, una condilotomía modificada y la cirugía de articulación abierta. Después de un procedimiento quirúrgico, se recomienda ir a un osteópata o fisioterapeuta para obtener una rehabilitación completa.

 

Manuel Herrero D.O. Bsc (Hons) Osteopathy

 

displasia de cadera

Displasia de cadera del recién nacido

Aprende todo sobre la displasia de cadera en bebés

La displasia de cadera en bebés en una malformación congénita que se presenta en algunos recién nacidos. Es producida por un desarrollo anormal de la articulación que vincula la cabeza del fémur con el hueso de la pelvis. Se estima que uno de cada mil nacimientos puede padecer de esta enfermedad. Esta anomalía impide que el fémur y la pelvis  encajen, dando lugar a cojeras y otros problemas a largo plazo. El deslizamiento puede ser parcial o total. Para solucionar este problema, el diagnóstico temprano es fundamental. Hay tres tipos de displasia:

  1. Displasia teratológica: Generalmente son las más graves pues son irreversibles. Se producen durante la fase embrionaria y aparece debido al padecimiento de ciertos síndromes como la artrogriposis, la mielomeningocele o el síndrome de Larsen.
  2. Displasia del desarrollo de la cadera: Aunque tiene factores de riesgo, es tratable y se producen en la vida perinatal.
  3. Displasia infantil y/o del adolescente: Se origina a partir de una deformidad en el fémur proximal o del acetábulo. También es tratable si se descubre a tiempo.

La cadera es conocida como una de las articulaciones más grandes que tiene el cuerpo humano. Permite el libre y correcto movimiento de los miembros debajo del tronco y, gracias a él, podemos realizar acciones cotidianas tales como caminar, correr, subir y bajar escales y sentarse. La enfermedad es más común en niñas primogénitas y es en su mayoría hereditario; frecuentemente, la cadera izquierda es la afectada.

Las dos estructuras que la forman son la cabeza de fémur, que tiene forma de un pomo de puerta, y el acetábulo de la pelvis, cuya forma es ahuecada. Esta articulación funciona de forma correcta gracias a los ligamentos y músculos que están alrededor de ella y permiten que el fémur esté dentro del acetábulo. Entonces, la displasia de cadera se forma cuando la parte superior del fémur está parcial o totalmente fuera del acetábulo. Antes esta afección era llamada luxación congénita de cadera, pero ahora ese término se utiliza exclusivamente cuando la cabeza del fémur está totalmente fuera de la cadera. Actualmente se denomina displasia del desarrollo de la cadera haciendo también referencia a la posibilidad de tener esta disfunción en los primeros meses y años de vida del niño.

¿Cuál es su origen?

La displasia de cadera es en su mayoría hereditaria. Se considera que es una herencia multifuncional, esto significa que su origen puede ser causado por múltiples factores tanto genéticos como ambientales. Es más común en niñas debido a que, según diversos estudios, tienen umbral de manifestación más alto que el de los niños. Hay otros factores que influyen en su aparición:

  • La postura del bebé durante el embarazo.
  • El primer embarazo aumenta la presión uterina.
  • Embarazos múltiples.
  • Poco líquido amniótico.
  • Fetos demasiado grandes para la edad de gestación.
  • Hipertensión arterial materna.

Una de las influencias ambientales comunes es la respuesta del bebé a las hormonas  de la madre durante el embarazo, útero extremadamente estrecho, lo que impide que el feto pueda moverse libremente. Como se dijo anteriormente, la cadera izquierda es la más afectada, esto se debe a la posición del bebé en el útero.

¿Cuáles son sus síntomas?

El problema con la displasia es que los síntomas son sutiles y difíciles de identificar. Pueden pasar desapercibido, no obstante una exploración de rutina en la cadera, realizada por los pediatras, puede ayudar a identificarla con facilidad. Hay indicios que pueden levantar las alertas tanto a los padres como a los médicos, estos son:

  • Chasquido o sonido hueco durante la exploración en la cadera.
  • Favorecer el movimiento de una pierna pero no de la otra.
  • Asimetría de las piernas, una es más larga que otra.
  • Desigualdad en los pliegues de la ingle de una pierna con respecto a la otra.

Cuando la enfermedad no es detectada a tiempo, un signo importante es la cojera al caminar. Otro signo tardío sería la escoliosis pues la cojera y desigualdad de las piernas lograrían una deformación en la curvatura de la columna vertebral. Una displasia del desarrollo de cadera no tratada es una futura artrosis de cadera.  Aunque estos síntomas tardíos no son tan comunes, pues durante la primera exploración del bebé, los pediatras identifican rápidamente la enfermedad.

¿Cómo sería el diagnóstico?

En principio, el pediatra realizaría un exploración de rutina al recién nacido. Durante la misma se puede identificar la afección con relativa facilidad. Para confirmar completamente la displasia de caderas, él especialista realizaría ciertas maniobras conocidas como maniobras de Barlow y Ortolani. Consisten en tumbar al bebé boca arrida, mientras está desnudo, y permitir la tracción de la caderas de forma suave. No traen ninguna consecuencia al bebé.

En la maniobra de Barlow se intenta luxar la cadera, si se nota el luxado, se determina que el bebé tiene la enfermedad. Por otro lado, en la Maniobra de Ortolani se intenta colocar en su ubicación una cadera que está luxada, si se resalta entonces se confirma el diagnostico.

Para visualizar y diagnosticar de forma correcta la displasia, el médico puede mandar a realizar una ecografía en la cadera. Esta prueba, además de confirmar el diagnóstico, no es dañina para el bebé pues no tiene irradiación. En casos particulares la prueba en imágenes es la radiografía de caderas. Raramente es necesaria una resonancia magnética. La ecografía se usa en algunos hospitales y generalmente es durante las primeras 6 semanas de vida.

A día de hoy es muy complicado que se pase por alto una displasia de cadera en el bebé, pues las maniobras de detección se realizan de manera sistemática en todas las revisiones que se realizan al niño en los primeros años de vida.

Tratamientos

Si la enfermedad es detectada durante los primeros 3 meses, es probable que el tratamiento sea positivo y se pueda arreglar la  anomalía. Lo principal es conseguir que la cabeza del fémur esté dentro de la pelvis, en caso de que esté luxada, o corregirla si está parcialmente desigual; todo esto sin generar complicaciones al bebé.

Normalmente los chasquidos en la cadera pueden deberse a una cierta inestabilidad de la cadera, no necesariamente significa que el infante tenga displasia; sin embargo, si las maniobras antes nombradas son positivas, entonces se comienza el tratamiento.

En principio se le coloca al bebé una férula de abducción, la misma mantiene las piernas abiertas logrando que la cadera se quede en su sitio. Tiende a funcionar alrededor de pocas semanas, pero si aún no se corrige, se plantean otros métodos. Cabe destacar que mientras más pase el tiempo, la recuperación se vuelve menos probable. La cirugía podría ser la última opción si todo lo demás falla. Generalmente se realizan cuando el infante tiene 18 meses.

También está el tratamiento osteopático. El principal objetivo es corregir la zona luxada, ya sea total o parcial. Esto se logra, en principio, realizando un tratamiento para corregir las articulaciones alteradas, ya sea en los músculos, fascias y, en general, todo lo que esté retraído o no funcione correctamente por culpa de la lesión. Lo segundo sería devolver la elasticidad. Se realizan maniobras muy sutiles en las cuales vamos devolviendo la normalidad a los tejidos.

 

Manuel Herrero D.O. Bsc(Hons) Osteopathy

Tendinitis del cubital

Tendinitis del cubital

¿Tienes dolor en la muñeca y eres deportista? Puedes padecer de tendinitis del cubital anterior

Los tendones son estructuras importantes en el cuerpo humano, unen el musculo con el hueso lo que a su vez permite, a través de la contracción muscular, el movimiento de las articulaciones. Al estar ligadas a los músculos, los tendones sufren tensiones constantemente por lo que es fácil entender por qué la tendinitis es una de las afecciones más comunes tanto en deportistas como en trabajadores. Sus causas pueden ser múltiples y variadas entre sí. Son inflamaciones en los tendones, generalmente por uso excesivo de los mismos o incluso como respuesta a otra enfermedad.

En la tendinitis de la muñeca hay dos tipos: La del cubital anterior y la del cubital posterior. El cubital anterior o flexor cubital del carpo es un musculo que comienza en los huesos humero y cúbito y se extiende por todo el antebrazo. Permite que la muñeca y el codo se flexionen, así como también desvía el cubital. El cubital posterior se encuentra en la parte lateral de cúbito y realiza la función de extensión y estabiliza el lado cubital de la muñeca.

Las causas más comunes de la tendinitis del cubital anterior

Es muy frecuente que la tendinitis en la muñeca se origine en el cubital anterior, esto debido que actúa directamente en la flexión del codo y la muñeca. Es más habitual en la mano dominante y sus causas más usuales son por traumatismos, sobrecarga, procesos o enfermedades degenerativas en el tendón y por el uso excesivo de la articulación producto de movientes repetitivos sin descanso. Es decir, deportistas tales como beisbolistas, basquetbolistas y tenistas y  trabajadores de construcciones o similares; son más propensos a padecer esta enfermedad.

En nuestra era tecnológica la computadora es una gran fuente de entretenimiento y trabajo. El problema es que pasar mucho tiempo en ella puede traer varias afecciones y entre ellas está la tendinitis. En general esta enfermedad puede aparecer por la flexión constante de la muñeca.

Síntomas de la tendinitis del cubital anterior

El principal síntoma es el dolor en la muñeca, más precisamente en la cara palmar de la misma. Si una persona padece de esta enfermedad, cada vez que realice una flexión sentirá un dolor agudo en la muñeca que puede extenderse por el codo hasta llegar al hombro. Se sabe que por las noches el dolor aumenta, por lo que también los pacientes pueden llegar a tener problemas a la hora de descansar. Asimismo, la zona afectada se inflamará y se pondrá sensible a cualquier presión. El enrojecimiento, hormigueo y los problemas para sostener objetos, son otros de los síntomas frecuentes del padecimiento. Si un individuo tiene estos indicios, debe ir a un médico o especialista ya que puede sufrir de tendinitis del cubital anterior.

¿Cómo es el tratamiento de la tendinitis del cubital anterior?

Para diagnosticar la enfermedad se realiza una serie de exámenes físicos y de imagen para determinar si el paciente padece de tendinitis cubital anterior. Si se confirma el diagnostico, el especialista presentará primero el tratamiento no quirúrgico. Este consiste en pedirle al paciente que ingiera ciertos fármacos antinflamatorios, utilización de férulas y una rehabilitación en donde el paciente deberá movilizar, estirar y fortalecer la zona afectada. Normalmente con este tratamiento el paciente debe estar estable alrededor de 3 semanas después haber iniciado con el procedimiento.

Ahora bien, existen casos de personas donde el tratamiento anterior no les ha funcionado. Siguen con los mismos dolores e incomodidades. Para estos casos, lo más recomendable sería el tratamiento quirúrgico. Una vez culminada la operación, se le pondrá al paciente una férula por tres semanas y después entrará en rehabilitación.

¿Cómo es la rehabilitación de la tendinitis del cubital anterior?

En la rehabilitación el especialista pondrá al paciente a realizar ciertas acciones en los primeros 10 días. Durante la primera semana, el experto puede mandar a realizar exámenes de ultrasonido además de hacer masajes en los músculos del brazo, estiramientos blandos, mandar el reposo total de la muñeca, utilizar  compresas frías o masajes con hielo en el musculo, realizar ejercicios isométricos, etc. Lo que se quiere lograr es reducir la tensión en el tejido afectado.

En la segunda parte de la rehabilitación, después de haber obtenido una reducción significativa del dolor, el paciente tendrá que realizar una serie de actividades físicas de fortalecimiento en la zona inflamada. Pueden ser ejercicios con una barra, que consistiría en realizar movimientos de enrollar y desenrollar; realizar una serie de actividades de resistencia, en donde el paciente tendrá que hacer movimientos de pronación y supinación, y con el tiempo aumentará la fuerza del brazo. De la misma forma, el afectado utilizar una goma elástica para aumentar aún más la resistencia. Esta y otra serie de actividades se realizarán con el fin de aumentar la fuerza del paciente. Dura aproximadamente entre 10 a 15 días.

En la tercera parte el especialista se concentrará en la reintegración del paciente en la vida diaria. Esto se hará de forma progresiva, de otro modo puede perjudicar al afectado. Tarda alrededor de 4 semanas. Los ejercicios de fortalecimiento y propiocepción de la muñeca son de suma importancia durante esta fase. Los mismos aumentarán la fuerza del afectado y este podrá empezar a realizar deportes y actividades de bajo impacto. Los ejercicios para disminuir la tensión de la muñeca deben ser realizados después de todo el tratamiento, sobre todo si la persona vuelve a integrarse al deporte o actividad que causo la lesión.

Tratamientos para la casa

El afectado deberá realizar, con la guía del especialista, una serie de auto masajes en la musculatura flexora del antebrazo y estiramientos en la cadena anterior del brazo, en los músculos flexores, en los pectorales y bíceps. Todo esto con el fin de relajar el tendón afectado y frenar aún más el progreso de la enfermedad. Estas actividades son de suma importancia durante y después de la rehabilitación. Si un tenista que sufrió de tendinitis del cubital anterior vuelve al mismo deporte, puede volver a padecer de la enfermedad. Los ejercicios de este estilo evitan la aparición de la lesión.

 

Manuel Herrero D.O. Bsc (Hons) Osteopathy

fascitis plantar

Fascitis Plantar

La Fascitis Plantar es una afección bastante frecuente en las consultas de traumatología y osteopatía en la actualidad a nivel mundial, siendo para aquellos que la padecen, motivo de gran disconformidad ya que puede llegar a ser intolerable y convertir la caminata diaria en una tortura sin final. Con el advenimiento de las rutinas de ejercicio al aire libre, caminatas, carreras, e incluso entrenamientos en gimnasios, la fascitis plantar se ha convertido en una de los principales motivos de consulta en personas de todas las edades. En el siguiente artículo conocerás todo lo que involucra esta patología para lograr detectarla a tiempo, y dar un correcto seguimiento terapéutico de la misma.

ANATOMÍA

Para entender en qué consiste la fascitis plantar es necesario conocer tener el recuento anatómico, y es que, la Fascie plantar es una extensión de tejido conectivo fibroso que se inserta proximalmente con el calcáneo y distalmente con los metatarsos, dando así la forma arqueada de la región plantar del pie y permitiendo que se vea disminuido el impacto de cada paso que damos.

DEFINICIÓN

Teniendo en cuenta la ubicación anatómica y función de la fascie plantar, se entiende por fascitis, la inflamación de éste tejido secundario a múltiples microdesgarros provocando así dolor intenso a la hora de caminar e incluso mantenerse en pie.

FISIOPATOLOGÍA

A nivel microscópico, en la fascitis plantar, existen pérdida de la continuidad del tejido dando así paso a la formación de microsangrados que por efecto normal del cuerpo humano responden generando el aumento de volumen e inflamación de la zona, dando así posteriormente a la aparición del dolor, el cual se puede mantener en el tiempo por la constante liberación de ácido láctico por la fascie plantar; provocando un círculo vicioso que por sí solo se controla en un tiempo prolongado.

CAUSAS

La fascitis plantar aparece cuando existe una sobrecarga física sobre la fascia plantar, es decir, la exagerada tensión y estrés que se pueda dar en dicho tejido fibroso y su constante estiramiento y contractura producen la inflamación de la misma. Sin embargo, no es excluyente, ya que puede presentarse de forma atraumática, sin tener una condición establecida que la genere.

FACTORES PREDISPONENTES

Algunas de las condiciones predisponentes la aparición de la fascitis plantar se pueden organizar de la siguiente manera:

  1. Orgánicas: son aquellas que son dependientes del paciente y de su condición anatómica y física
    1. Edad: 40 – 60 años
    2. Obesidad: Provocando aumento del impacto en el pie al momento de caminar
    3. Anatomía del pie:

 

  1. Problemas con el arco del pie (tanto pie plano como arco plantar alto)
  2. Espolón Calcáneo: se define como la unión de las estructuras tendinosas al talón formadas por crecimiento óseo. Sin embargo, está en discusión actualmente la relación entre ésta entidad y la fascitis plantar ya que estudios recientes en pacientes reportan no tener conexión entre estas
  1. Tendinitis Aquileana recurrente: conocida como inflamación del tendón de Aquiles constante y repetida sin tratamiento
  2. Enfermedades sistémicas: todas las que afecten directamente la producción del colágeno, o enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple
  1. Físicas:
    1. Actividades de alto impacto: caminar largas distancias, correr (principalmente cuesta abajo o superficies irregulares), saltar,
    2. Calzado: realizar ejercicios sin calzado adecuado o sin usarlos sobre superficies duras; uso de calzado nuevo no adaptado a la ergonomía del pie
    3. Trabajo: Pacientes que por su condición laboral se encuentran constantemente de pie, como es el caso de: docentes, obreros, médicos, enfermeros, entre otros.

SÍNTOMAS

Los síntomas más comunes son el dolor y la rigidez en la parte inferior del talón, siendo éstos de fuerte intensidad e inclusive asociándose sensación urente o de quemazón. La región plantar del pie también puede presentarse con dolores similares a los anteriormente descritos. Estas presentaciones pueden exacerbarse en ciertas condiciones que se deben tomar en cuenta como son:

  • Al levantarse, luego de varias horas de descanso acostado o sentado, principalmente en las mañanas.
  • Al iniciar la marcha o
  • Después de actividad intensa de ejercicio, o durante la realización de la misma
  • Comenzar una actividad con un calzado muy justo o sin cumplimiento de la ergonomía del pie.

PREVENCIÓN

Teniendo en cuenta todo lo antes expuesto, resulta mucho más fácil determinar la correcta actuación para evitar la aparición de este tipo de patologías en los pies. Sin embargo, no todas las variables se pueden controlar, es por ello que resulta importante regular aquellas que sí se encuentran al alcance.

En primer lugar, evitar la obesidad; como se explicó anteriormente, el peso excesivo del cuerpo va a generar una sobrecarga de esfuerzo tanto en articulaciones como en todo el aparato musculotendinoso, y la fascie plantar no se encuentra exenta de ello. De igual modo, el correcto uso y elección de calzado dependiendo de la actividad a realizar y el tiempo de duración de la misma, ya que no es igual mantenerse en pie durante varias horas que correr a través de una superficie rocosa durante unos minutos.

Seguidamente, es importante controlar el tipo de actividad física que se desea llevar a cabo, ya que no tienen el mismo impacto la natación que aquellas que ameriten mantenerse descalzos como las artes marciales; esto sin dejar de lado una adecuada realización de ejercicios

 

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