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¿Dolor al correr? Puedes tener una tendinitis rotuliana

Comúnmente conocida como rodilla del saltador o futbolista, la tendinitis rotuliana es una lesión frecuente en los corredores y deportistas. Se trata de un daño en el tendón rotuliano, que es el tejido que conecta la rótula con la tibia, producto de grandes impactos repetitivos en las piernas. Causa un dolor agudo y punzante al doblar rodilla. Rigidez, dificultad al hacer movimientos como estiramientos, flexiones e incluso caminar, son algunos de los síntomas más comunes. La dolencia puede seguir incluso cuando se está inactivo.

Hoy en día se valora la buena salud física, es por esto que más personas salen a correr, hacer ejercicios, realizar saltos, practicar voleibol, baloncesto, atletismo y de más actividades en donde las piernas son las principales protagonistas. El problema es que si no se busca la opinión de un especialista en el área, una persona inexperta puede tener lesiones como la tendinitis rotuliana en cuestión de meses.

Es importarte que antes de hacer ejercicios se consulte a un experto. Muchos deportistas tienden a no prestar atención a las advertencias que su propio cuerpo les dice, por esta razón este padecimiento es tan común en atletas. En un principio puede no parecer grave; no obstante, mientas más pasa el tiempo, va empeorando hasta llegar a un punto en donde caminar se vuelve doloroso, en algunos casos se necesita cirugía para poder sanar la lesión. Para prevenir un daño continuo, lo mejor es tratar la tendinitis a tiempo, cuando apenas está en sus primeras etapas.

¿Cuál es el efecto que tiene la tendinitis en la rodilla?

Para poder entender el daño que sucede al tener este padecimiento, primero hay que explicar cómo funciona la rodilla. Cuando esta última se extiende, el cuádriceps estira su tendón junto al de la rótula, que a su vez tensa y tira la tibia y el tendón rotuliano. Sin embargo, si se realiza una flexión, los músculos de la “corva” son los que estiran la tibia, haciendo posible dicho movimiento. La tendinitis rotuliana, es una inflamación del tendón que permite el enderezamiento de la rodilla, es decir, ese tejido que conecta la tibia y la rótula.

Causas que provocan la aparición de la tendinitis rotuliana

Los ejercicios de alta tensión cuya frecuencia es mayor de la recomendada, es decir si la persona realiza más entrenamiento de lo que su cuerpo es capaz de soportar, causan micro-traumatismos en la rodilla, lo que a su vez va dañando el tejido de la rótula.

También puede ser causado al realizar malos movimientos durante las prácticas, no hacer suficientes estiramientos, llevar a cabo una técnica de forma errada e inclusive no utilizar un calzado adecuado para la actividad ejecutada. Además de estos, un desequilibrio muscular puede originar la aparición de la tendinitis, esto quiere decir que si un musculo de la pierna es más fuerte que otro, puede tirar el tendón rotuliano con más intensidad.

Hay estudios que demuestran que hay personas que son propensas a esta afección debido a causas congénitas tales como una desviación de la rótula. Sin en el eje cadera, rodilla, pie, tenemos una alteración de los ángulos, tanto el reparto de las cargas corporales como el trabajo que realizarán los músculos será defectuoso y provocará una sobrecarga al principio y una inflamación del tendón después. 

Los síntomas más comunes

La tendinitis tiene múltiples efectos dañinos en la rodilla, van desde el dolor hasta la imposibilidad de realizar simples actividades como subir las escaleras o levantarse. Entre los más comunes están:

  • Dolor punzante en el tendón rotuliano.
  • Inflexibilidad y rigidez a la hora de arrodillarse, levantarse, sentase, y demás actividades similares.
  • Sensibilidad a la presión y a la temperatura, enrojecimiento e hinchazón alrededor de la zona afectada.
  • Debilidad en las piernas.
  • Dolor en los músculos de la pierna afectada.
  • Debilidad e incomodidad en la rodilla.

Tratamientos frecuentes

El  especialista realizará una serie de pruebas físicas, ya sea correr, saltar, etc. Para poder clasificar la gravedad de la tendinitis en el paciente, dicha calificación va desde el nivel 1 hasta el 5. El primero indica que el atleta tiene dolor moderado al realizar un ejercicio intenso, el quinto es cuando el deportista ya no puede realizar un movimiento rutinario y siente un dolor agudo y constante.

Para poder visualizar más detalladamente el estado de la rodilla, se puede mandar realizar una resonancia magnética o una radiografía.  La clasificación servirá para poder darle al paciente un tratamiento adecuado, en algunos casos el descanso y frío local  son más que suficientes para curar la lesión; En otros tenemos que ayudar al cuerpo a eliminar los bloqueos que hacen que el tendón esté trabajando de manera incorrecta y en los más graves lo más recomendable es la cirugía. Generalmente a una persona con tendinitis se le manda a:

  • Reducir el entrenamiento o interrumpirlo.
  • Utilizar compresas frías para disminuir y aliviar el dolor e hinchazón.
  • Usar una banda Chopat o infrarotuliana para rodillas. Estas se usan arriba del tendón y alivia la presión en dicha zona.
  • Tomar ciertos medicamentos antiinflamatorios como el ibuprofeno.
  • Hacer estiramientos.
  • Realizar programas de fortalecimiento muscular.

El tratamiento manual enfocado a devolver la funcionalidad a la rodilla cadera y pie obtiene muy buenos resultados, siendo el propio organismo el que al solventar sus déficits mecánicos consigue regular la situación.

En los casos en donde el dolor es persistente, y ninguno de los tratamientos anteriores surgen efecto y el tendón de la rótula está severamente dañado, el médico manda a realizar una cirugía. El cirujano realiza unas pequeñas incisiones a los lados del tendón rotuliano para liberar la tensión en la zona afectada; por otra parte, en vez de hacer este procedimiento, puede extraer, a través de unas punciones, el tejido dañado e inflamado del polo inferior de la rótula.

Después de la cirugía, el paciente debe estar en un periodo de rehabilitación en donde la recuperación total puede tardar desde unos cuantos meses hasta un año. El deportista, bajo cuidado médico, es capaz de realizar actividades físicas de bajo impacto.

Prevención

La mejor formar de evitar la aparición de una tendinitis cuando se es deportista, es realizar de forma correcta los estiramientos correspondientes antes de una actividad de alto impacto. Trabajar bien los músculos cuádriceps, la “corva” y la pantorrilla.

Manuel Herrero D.O. Bsc (Hons) Osteopathy Medicine

Director del centro Atlas

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