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Antes de comenzar mi relato pido disculpas al posible lector o lectora pues mi habilidad con las manos no se ve reflejada en mi capacidad a la hora de escribir.

Voy a intentar plasmar lo que para mí significa la osteopatía o medicina osteopática. Cómo la descubrí y lo que hizo que me enamorara de ella. Quiero que te sea fácil entender en qué consiste a lo que nos dedicamos y lo que nos diferencia para bien o para mal de otras disciplinas. Haré un esfuerzo en no aburrirte con terminología médico científica porque aunque mucha gente no lo sabe, la osteopatía es una ciencia y es una medicina.

Mis comienzos

manuel herrero osteopata licenciadoMi madre es matrona, de las antiguas, de las que en una época hace no tanto llegaba a recibir hasta 10 nuevas vidas en una sola noche. Una de las profesiones más bellas que posiblemente existan. Por su forma de ser siempre me inculcó que se podía llegar a la salud a través de las manos y con remedios naturales. Si me dolía la cabeza me lo calmaba con una relajación y con puntos de acupresión. Si estaba nervioso, me enseñaba a respirar. Y si me dolía la tripa me hablaba del ayuno y de otras muchas cosas que fueron dejando una semillita en mi forma de ver el dolor y la enfermedad. De pequeño era casi tan trasto como mis hijas y me rompí muchos huesos, de las manos, muñecas y brazos (que sepa mínimo 15) y tantos esguinces que no puedo recordarlos. Eso hizo que en innumerables ocasiones pisara un hospital y lo viera desde los ojos de un “paciente de la casa” gracias a que mi madre trabajaba allí. Y ya desde muy pequeño el ambiente de los hospitales, médicos y pacientes me llamó mucho la atención. Se puede decir que tenía cierta vocación oculta. Quería hacer también un pequeño inciso con el hecho de mis largos meses escayolado. Tengo pequeños flashes en la memoria donde recuerdo tocándome las fracturas, contusiones y diversos puntos de dolor intentando ayudar al cuerpo a recuperarse ante los ojos atónitos del resto de los niños que no entendían porqué tocaba o masajeaba la zona que me dolía. Ya de muy pequeño también me viene a la memoria un amigo del colegio (Ricardo, un abrazo si esto cae alguna vez en tus manos 😊) que tenía fuertes dolores de cabeza y yo se los quitaba, o al menos eso me decía, tocándole el cuello y la cabeza. La verdad es que desde siempre he tenido el impulso de poner las manos encima de cualquier persona con dolor.

Esta necesidad de ayudar a los demás a través de las manos se perdió hasta la adolescencia. Donde de repente le vi a aquello una gran utilidad. En esa época, nos pasábamos las tardes de verano en los parques un grupo de chicos y chicas, y un buen día nos dio por hacernos masajes los unos a los otros…y oye!! Está mal que lo diga yo pero objetivamente había nacido para eso. Era algo que me salía de forma innata, se me daba especialmente bien, hasta el punto que no solo todos querían que yo les masajeara sino que poco tiempo después conquisté a mi mujer a través de un masaje (espero que por algo más también). Esta sensación de hacer algo bien hizo que a la vez que terminaba mis estudios de BUP realizara dos cursos de terapia manual y gracias a esto volvió a surgir esa vocación que tenía enterrada.

Otra piedrecita en mi camino la puso mi tía Cheli, otra mujer sabia, matrona también. Que un buen día me dijo que conocía a un médico que había estudiado algo que se llamaba osteopatía. Lo había estudiado en Londres y al año siguiente comenzaba en Madrid la primera promoción de los estudios superiores en medicina osteopática a través de una universidad británica. A mi eso me sonaba a lo mismo que a ti lector. No había oído en mi vida esa palabra, ni sabía en qué consistía ni a qué se dedicaban. Pero tras algunas investigaciones en la embajada británica y hablar con unos y con otros… Eureka!! Resulta que la osteopatía era una medicina y además la principal herramienta eran las manos. Más no se podía pedir. Era como un sueño. Luego vino otra dificultad añadida, la de explicar a la gente porqué estudiaba tal cosa llamada osteopatía y no fisioterapia que sí estaba reconocida en España, o económicas o derecho. Recuerdo que siendo ya muy buen estudiante y terminando el tercer año de carrera me dijo mi padre que porqué no me matriculaba en económicas al año siguiente ☹. Fue justo aquí donde me di cuenta del arduo camino que me quedaba por soportar por dedicarme a algo que gran parte de la sociedad no conocía. Ten en cuenta que ahora hay muchos osteópatas y aunque no todo el mundo la conoce a gran parte de la sociedad ya por lo menos le suena, En 1999 era algo completamente desconocido.

Vosotros lectores, que habéis estudiado filología, ingeniería, matemáticas, pedagogía, psicología, medicina… no sabéis de verdad la suerte que tenéis, cuando os preguntaban ¿y qué estudias? O ¿En qué trabajas? Y respondíais… derecho, o ingeniería nuclear cuántica de materiales radioactivos. Y ya!!! No había más explicación. Creo que desde los 18 años a hace muy poco tiempo no ha habido un solo día en mi vida que mi respuesta no haya sido… estudio osteopatía o soy osteópata! Y no haya tenido que explicar después qué es la osteopatía o a qué me dedico. Había días que dos y tres y cuatro veces. Creo que en parte eso me ha estimulado a escribir este artículo. Tarde la verdad, pero espero llevarlo siempre conmigo para enseñarlo al próximo que me pregunte 😉

¿Qué es la osteopatía según un osteópata?

 

manuel herrero osteopata licenciadoOsteopatía…o ese conjunto de técnicas manuales utilizadas con el propósito de restaurar el equilibrio orgánico de los pacientes y para aliviar sus dolencias. De forma oficial se trata de un tipo de medicina alternativa que emplea el masaje y otras manipulaciones físicas de los tejidos con el objetivo de curar una lesión o de prevenirla, según el caso. Además, la osteopatía se apoya en leyes neurológicas, biomecánicas y fisiológicas.

Lo que más me gusta de la osteopatía es que, gracias a ella, cada persona es atendida de forma integral y con una visión holística. Esto quiere decir, por ejemplo, que si te duele una pierna, el experto no solo va a aplicar un tratamiento osteópatico sobre la lesión, sino que va a buscar su origen y va a tratar de restablecer la armonía corporal para que te sientas bien completamente. Es lo que se llama ‘visión holística del cuerpo humano’.

Vale… pues la anterior definición la puedes encontrar en Wikipedia o en mi página web o en cualquiera de las mil web dedicadas a la osteopatía. No aporto nada aquí así que no le hagas mucho caso y sigue leyendo por favor.

Yo diría que, de base, el osteópata define la dolencia (hablo de «dolencia» como la etiqueta o nombre que se pone a una alteración de un tejido, órgano, sistema o enfermedad. Lo intento otra vez: «Dolencia» es un término para poder comunicarse entre los diferentes profesionales sanitarios, es decir, si en 10 libros de patología buscas “artrosis” la definición es la misma, esta etiqueta es imprescindible para hablar el mismo lenguaje) como la manifestación corporal de una serie de alteraciones multifactoriales, biomecánicas, funcionales y emocionales que generan una desadaptación en otros sistemas o estructuras.

Por lo tanto, al osteópata no le preocupa tanto la «etiqueta» (tendinitis, artrosis, cefalea, hernia…) como la persona en sí (alteraciones adyacentes). A mi modo de ver, esta idea es muy importante, pero mucho mucho para poder entender la visión de un osteópata.

Por este principio el osteópata no trata las enfermedades, trata a la persona.

En España desde un punto de vista legal no podemos decir que los osteópatas tratamos enfermedades ni que hacemos diagnósticos de las mismas.

Ante la pregunta típica de… ¿La osteopatía trata una hernia discal o las gastritis o las cefaleas, amenorreas, infertilidad, escoliosis, estreñimiento…(aquí puedo incluir cualquier dolencia y/o enfermedad)?

La respuesta rápida sería NO. La osteopatía no trata la infertilidad o la gastritis o una hernia discal.

La respuesta larga sería SÍ. Diría que la osteopatía trata de averiguar qué está en «mal función», por exceso o por defecto por falta de movilidad de una estructura como una articulación, un tejido o un órgano. O incluso a nivel emocional. El osteópata buscará todo aquello que descompense a la persona, intentará darle forma y entender los mecanismos que se han llevado a cabo para que esa persona termine con gastritis, infertilidad o una hernia discal.

La osteopatía intenta desentramar los mecanismos compensatorios de la persona y el origen de los mismos.

El osteópata intentará (y digo intentará porque es muy complejo y no siempre lo logramos) determinar cuál es la lesión primaria y cuáles secundarias a ésta.

Por lesión primaria se puede entender un gran proceso, ya sea mecánico estructural, de terreno (bioquímico, orgánico y funcional) o emocional (psique y sistema nervioso central, que a fin de cuentas podríamos decir que es el anillo único que controla el resto de anillos 😉)

Ya os había avisado que no estoy muy puesto en esto de escribir y con todo el follón anterior pretendo decir que la osteopátia no trata ninguna patología en particular y que las trata todas. Es en esto precisamente en lo que nos diferenciamos y nos hace diferentes.

Todo este concepto, aunque muy bonito y seduce mucho, entiendo que es muy complejo y obliga al osteópata a tener muchos conocimientos de muchos campos, como os podéis imaginar.

También entra en conflicto muchas veces con la medicina basada en la evidencia y con los protocolos terapéuticos.

Pues, por poner un ejemplo, 100 epicondilitis o gastritis se podrían y deberían abordar de 100 maneras diferentes. Dejando al criterio del osteópata qué parte de la persona es la que necesita ayuda.

Si he conseguido que se entienda lo anterior, la pregunta de qué trata la osteopatía no tendría mucho lugar ¿no? Porque podría poner una lista interminable de patologías que pueden verse mejoradas en unos casos y solucionadas en otros. Dentro de la práctica de la osteopatía hay muchísimas técnicas diferentes. Cada una de ellas tienen sus indicaciones y contraindicaciones parciales y absolutas. Como ejemplo, una manipulación de alta velocidad está contraindicada en personas que tienen miedo a ser manipuladas o contraindicadas absolutamente en fracturas o en osteoporosis avanzada. Pero para cada situación hay una técnica que sí está indicada y sustituye a la que no lo está. Por tanto, prácticamente se puede tratar a pacientes de cualquier edad, patología y condición.

Como sé que aún con la anterior explicación muchos de vosotros necesitáis imperiosamente leer las etiquetas de las que hemos hablado os dejo un pequeño listado de algunas de las patologías que más demanda tienen en consulta.

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