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¿Has tenido alguna vez un intenso dolor en la parte inferior de tu espalda, justo en la zona de abajo de la cintura? Entonces mejor sigue leyendo, porque podría ser una hernia discal lumbar.

Te preguntarás: ¿una qué? Suena extraño, pero puede ocurrirte si tienes un dolor allí. Esa hernia se refiere a un problema con una de las almohadillas suaves, o discos, que se encuentran entre los huesos de la vértebra, que se apilan y forman la columna vertebral.

Un disco se podría parecer un poco al neumático de un coche, que tiene un núcleo más blando y está recubierto con un revestimiento externo más duro.

Una hernia discal, o rotura de disco, se produce cuando una parte del material más gelatinoso pasa a través de un desgarro en las capas externas más duras, pudiendo hacernos sufrir muchísimo si contacta con la médula o alguna raíz nerviosa.

Esa hernia discal puede irritar los nervios cercanos y causar dolor, entumecimiento o debilidad en un brazo o en una pierna. Es peligroso, pero no siempre se necesita cirugía para corregir este problema.

¿Cuáles son los síntomas?

Como mencioné anteriormente, la mayoría de las hernias de discos se producen en la parte baja de la espalda, es decir, la columna lumbar, especialmente en los segmentos L4-L5 y L5- S1. Esto es debido a que mecánicamente en este lugar hay más posibilidad de que se produzca una mala absorción y distribución de las fuerzas y peso corporal. Generando una fatiga y uso excesivo del disco, lo que con el tiempo terminará provocando su desgaste, fisuración y rotura.

También se pueden producir en el cuello (o columna cervical).

Sus síntomas más comunes son los siguientes:

  • Dolor en las piernas: Dependiendo de donde se encuentre la hernia y a las estructuras que afecte, sentirás dolores en una parte u otra de las piernas. Si la hernia se encuentra en la parte baja de nuestra espalda, no te sorprendas al sentir un enorme dolor en los glúteos, muslos y en la pantorrilla. También puede alcanzar parte del pie. Es importante aclarar, que una hernia lumbar tiene multitud de presentaciones, tantas como personas que la tengan. Y su manera de manifestarse también es muy variable. ¡Desgraciadamente en medicina, dos más dos no siempre son cuatro!

 

Este dolor puede aumentar o dispararse cuando toses, estornudas o vas al baño. A veces se puede extender hacia la columna vertebral en ciertas posiciones.

  • Entumecimiento u hormigueo: Al tener una hernia de disco, por lo general, las personas pueden sentir entumecimiento u hormigueo en las zonas de los nervios afectados.
  • Debilidad: Los músculos pueden fallar por los nervios afectados por la hernia. Se tienden a debilitar. Esto puede hacer que tropieces o puede afectar tu capacidad de levantar o sostener algunos objetos.

 

Sin embargo, por mucho que te explique estos síntomas, algunas veces, muchas personas tienen protusiones, (que son un paso anterior de la hernia, cuando el disco está dañado pero no se ha roto del todo) o hernias y sólo tienen dolor lumbar, o tienen cierta inestabilidad o simplemente no tienen ninguna sintomatología.

En el caso que tengas estos síntomas, debes ir a revisión para verificar el estado de tu columna vertebral, ver qué estructura está siendo afectada y evitar que los síntomas vayan a más.

¿Qué provoca una hernia discal?

Por lo general, la hernia de disco es el resultado del desgaste gradual. Esto se relaciona mucho con el envejecimiento. A medida que creces y envejeces, los discos vertebrales van perdiendo parte del contenido del agua.

Esto los hace menos flexibles de lo que eran y más propensos al desgarro o a la rotura, incluso con poco esfuerzo o un giro mínimo.

Desde el punto de vista de la osteopatía, la hernia lumbar se produce por la suma de muchos factores. Que incluyen hábitos, alimentación, carga genética, exceso de ejercicio o sedentarismo… pero uno muy importante es la postura que tenemos y en consecuencia la distribución del peso y la línea de gravedad. Si nuestra tipología corporal hace que no tengamos una buena biomecánica corporal y la distribución de las cargas incide en estos segmentos, esto será determinante en la formación de una hernia lumbar. Es decir, con el paso del tiempo esta situación debilita el disco, y hará falta un pequeño detonante para producir la hernia o rotura del disco, como puede ser una mudanza, impacto, o sobreesfuerzo.

¿Qué podría aumentar el riesgo de una hernia?

En principio, tener una hernia no debería preocuparte en exceso, pero sí “ocuparte” en cuidar tu salud. Por otro lado, verás que las recomendaciones que damos más abajo son las mismas tengas hernia o no la tengas.

Factores de riesgo que podrían provocar una hernia:

Primero, el peso

El peso extra a tu columna podría provocar una hernia discal en la zona baja de la espalda. Así que lo mejor es que no expongas a tu cuerpo a un peso que no pueda soportar.

Segundo, la profesión

Personas que hacen trabajo con exigencia física son los que tienen mayor riesgo de tener problemas de espalda. Acciones repetitivas donde debas levantar, tirar o empujar objetos pesados, pueden provocar una hernia. También inclinarse de costado y girar el cuerpo puede aumentar el riesgo de sufrir una hernia de disco. 

Tercero, genética

La genética juega un papel importante en nuestra forma de vida. Algunas personas pueden heredar cierta predisposición a sufrir una hernia. Mi punto de vista en cuanto a la herencia genética como ya he comentado es que uno no hereda la hernia, pero sí la postura de sus progenitores, abuelos y demás. Y es esta postura la que reparte las cargas corporales y hace que se debilite el disco. Por tanto, aún con la postura heredada si modificamos los hábitos, corregimos los problemas posturales y ayudamos a tener una correcta mecánica corporal… podremos evitar la aparición de ésta hernia lumbar.

¿Qué complicaciones podría tener si tengo una hernia discal?

La médula espinal no se extiende hasta la parte inferior del conducto vertebral. No. Después de la cintura, la médula espinal se separa en una serie de raíces nerviosas prolongadas, similares a una cola de caballo.

En poquísimas ocasiones, la hernia de disco comprime esas raíces nerviosas por completo. Se puede requerir una cirugía de urgencia para evitar una debilidad o, peor, una parálisis permanente.

Busca ayuda si tienes lo siguiente:

  • Si los síntomas empeoran. Es decir, que el dolor, el entumecimiento o la debilidad pueden aumentar hasta el punto de que no puedas realizar tus actividades diarias habituales.
  • Problemas en la vejiga o en los intestinos. Las personas que tienen una hernia discal en la zona de las raíces nerviosas pueden tener dificultades al orinar, incluso con la vejiga llena.
  • Entumecimiento extremo en el área de los muslos internos, la parte posterior de las piernas y la zona alrededor del recto.

¿Cómo puedo prevenir una hernia de disco?

Por suerte, la prevención de la hernia lumbar depende de ti y de nadie más.

Haz ejercicio. Como se sabe, si mantienes tu cuerpo fuerte, sano y ejercitado, entonces podrás evitar una hernia lumbar. Concéntrate en fortalecer los músculos del tronco, lo que ahora habrás oído que llamamos el “core”, porque te ayudará a estabilizar y sostener la columna vertebral.

Mantén una buena postura, porque eso reduce la presión sobre la columna vertebral y sobre los discos. Siempre mantén la espalda derecha y alineada, especialmente cuando permanezcas sentado mucho tiempo.

Si levantas peso, hazlo bien: esfuerzo en las piernas, no en la espalda. 

Finalmente, mantén un peso saludable. El exceso de peso produce más presión sobre la columna vertebral. Así que evita la obesidad.

 

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