info@osteopatiaatlas.com
91 715 57 78

Blog

Cuales son los beneficios de la osteopatia

¿Cuáles son los beneficios de la osteopatía?

Si todavía no has respondido a esta pregunta tú mismo es que es verdad que no valgo como redactor de textos y dejaré los artículos para los escritores y me centraré en ver pacientes que es lo mío. Por si se diera este caso vuelvo a recalcar:

La Osteopatía es natural, segura, integral y, sobre todo, eficaz. Millones de personas en el mundo la han probado ya y confían a los osteópatas su salud.

Y es que la osteopatía no solo trata los síntomas de una patología, sino también la causa, remediando los desequilibrios biomecánicos, estructurales y funcionales del cuerpo.

Al devolver la normalidad funcional al sistema musculo esquelético se consigue de manera directa una mejora en el rendimiento y optimización de los recursos del resto de sistemas. Es frecuente que pacientes que acuden a consulta por una patología muscular por ejemplo un dolor cervical, al finalizar el tratamiento refieran una mejoría no sólo en el cuello, si tenían insomnio, dolores de cabeza o malas digestiones con seguridad mejorarán a nivel global. Los pacientes muchas veces se extrañan porque acuden a consulta por un esguince de tobillo y el modus operandi es el mismo. Exploración global del paciente y tratamiento global del paciente. Se extrañan que por un esguince termines tratando la mandíbula o el cuello.

Con el tratamiento osteopático se mejoran los recursos del individuo y se trabaja desde la raíz del problema. Se elimina aquello que obstaculiza e impide la auto curación del paciente.

No es una terapia sintomática. Se trabaja desde lo que se conoce como «terreno» que es su carnet de identidad…una mezcla de la constitución física, la constitución psíquica, la esfera emocional, su ámbito social y cualquier otro aspecto que la pueda definir. El símil perfecto es un terreno sobre el que se puede trabajar y del cual podremos obtener frutos.

Las características del terreno definen a la persona y le otorgan unas cualidades y unos puntos débiles. Fortalecer el terreno proporcionará al paciente la capacidad para superar situaciones, su capacidad de reacción y de adaptación.

Muchas enfermedades y patologías pueden mejorar o resolverse con tratamiento osteopático de forma aislada. Y, en combinación con la medicina convencional, ayuda a mejorar y potenciar el tratamiento médico convencional. Cada vez más, el trabajo multidisciplinario ofrece los mejores resultados y es muy frecuente la colaboración y derivación de un médico convencional a un osteópata y viceversa.

Lesiones y razones más comunes para acudir a un osteópata

Cualquier momento es bueno para ir a un osteópata.

Estoy seguro de que, aunque pienses que estás completamente sano, tienes algunos problemas de movilidad respecto a los cuales un osteopata te sería de mucha ayuda.

En cualquier caso, estos son ocho ejemplos de momentos en los que deberías visitar a uno sin demora:

  1. Durante el embarazo para maximizar las posibilidades de disfrutar de un parto natural y sin complicaciones.
  2. Después del parto para facilitar tu recuperación. Lleva también a tu bebé para detectar cualquier problema de forma precoz.
  3. Si te has dado una buena leche. Quiero decir, si has sufrido un traumatismo.
  4. Tras una intervención quirúrgica. Incluso si solo ha supuesto la extracción de una muela ya que esta puede ocasionar problemas de movilidad en la mandíbula y estructuras adyacentes.
  5. En caso de que vayas a practicarte una ortodoncia. Ve antes, durante y después del tratamiento.
  6. Si te notas agotado física y/o mentalmente.
  7. En el supuesto de que padezcas escoliosis o cualquier otra deformación en la espalda o parte de du tu cuerpo.
  8. En períodos complicados emocionalmente. La osteopatía también es beneficiosa a nivel psicológico.
  9. Dolores de cualquier tipo. La osteopatía es muy eficaz en el tratamiento del dolor. Es una pena que no haya osteópatas en las unidades del dolor de los hospitales. Aportamos una visión muy diferente de la enfermedad y de como abordarla. Mi experiencia me dice que en muchos más casos de los que pensamos ayudamos a resolver cuadros difíciles, en otros ayudamos a reducir la medicación y en casi todos mejoramos la calidad de vida de las personas.

Ha sido largo, ¡pero se acabó! Aunque se me han quedado cosas en el tintero y cuando lo he releído me he dado cuenta que se puede mejorar casi todo, espero haberte ayudado a resolver cualquier duda que tuvieses en torno a la osteopatía. Pero, si no ha sido así, déjame un comentario y enseguida te respondo. O, mejor aún, ¡cuéntame tu experiencia y compártela con el resto de los lectores!

Manuel Herrero Estévez D.O.

¿Dónde estudiar osteopatía en España?

¿Dónde estudiar osteopatía en España?

Muchos países consideran la osteopatía como una profesión y, por ello, la tienen perfectamente regulada. Sin embargo, este no es el caso de España. No existe legislación específica en la materia más allá de la LOPSE y no se encuentra recogida como disciplina dentro del Código de Salud Pública ni en el Código de la Seguridad Social.

La formación en osteopatía en España es muy dispar. Hay osteópatas, los menos, que tienen títulos extranjeros de Reino Unido o EEUU. La formación en Inglaterra por ejemplo son 5 años a tiempo completo y exigen unas 1000 h de prácticas reales antes de graduarse.

Como ya hemos dicho, en EEUU los osteópatas son llamados médicos osteópatas. Estos osteópatas tienen títulos que son oficiales en sus países de origen, pero en España no son reconocidos al no haber homologación posible. Luego nos podemos encontrar fisioterapeutas que han realizado postgrados en osteopatía, cada vez más fisioterapeutas quieren estudiar osteopatía y es muy común ver clínicas de fisioterapia-osteopatía.

Después están los que estudian osteopatía en España. Los hay con estudios universitarios previos, sanitarios o no sanitarios, como economistas, abogados u otros profesionales que descubren una vocación tardía por la osteopatía. Y los hay sin estudios previos, ni universitarios ni de enseñanzas básicas que permitirían entrar en la universidad o realizar estudios superiores.

Como hemos dicho que no hay regulación, las diferentes escuelas ofrecen muy diversa formación. Las hay que se acogen a las exigencias y estándares europeos de formación en osteopatía en vistas a una posible regulación futura y las que no lo hacen. Por tanto, tenemos escuelas que hacen cursos de osteopatía de 2 o 3 tardes durante 1 o 2 o 3 años sin prácticamente carga lectiva ni asignaturas teóricas y lo enfocan todo en la práctica.

Hay escuelas que cumplen con los estándares europeos en cuanto a número de horas y formación y las hay más exigentes y más «laxas» con sus alumnos a la hora de aprobar las asignaturas. Hay escuelas asociadas a universidades españolas y otras europeas, unas dando títulos propios no oficiales y otras dando títulos oficiales extranjeros. Como veis, aunque al final todos se puedan terminar llamando osteópatas, los hay de muy diversos orígenes y preparaciones.

Esto trae consigo un grave problema.

Muchas personas hacen un cursillo de un mes a través de Internet (exagero) y no solo se creen osteópatas, sino que ejercen como tales.

¡Esto es muy peligroso! Antes de ponerte en manos de un osteópata, asegúrate de que posee la titulación que aquí te voy a comentar.

Universidad

Muchos pacientes que he conocido sólo se ponían en manos de osteópatas si tenían también el título de Fisioterapia, ahora buscan Osteópatas de carrera universitaria sean fisioterapeutas o no.

La verdad es que no debería de importar si lo consiguieron en una universidad pública o privada, si fue en España o en Inglaterra. Pero sí debería ser requisito imprescindible.

A ser posible que sean Graduados o Licenciados en Medicina Osteopática a tiempo completo.

Másteres para fisioterapeutas

Debido a la enorme eficacia y popularidad de la osteopatía, cada vez más fisioterapeutas deciden estudiarla y complementar sus estudios de fisioterapia.

Al compartir muchas asignaturas de las ciencias médicas básicas como anatomía, fisiología, biomecánica, patología…y un etc muy largo, no es necesario que estudien la carrera entera.

Estas asignaturas se les convalidan y realizan diversos másteres enfocados al concepto y tratamiento osteopático. En España hay multitud de universidades que ofrecen estos másteres como título propio y alguna como título oficial.

La duración de los créditos y tiempo de formación también es muy dispar: Habiendo centros con una duración de 1 año en 10 fines de semana y otras con duración de 4 o 5 años también 8-10 fines de semana al año.

Como veréis siendo el mismo «título de master» la formación puede llegar a ser bastante diferente.

La mayoría de universidades que ofrecen esta formación de posgrado son privadas, aunque hay excepciones.

Por ejemplo, hay un máster en Fisioterapia Manipulativa y Osteopatía impartido por la UCAM y otro de Especialización en Osteopatía Visceral y Estructural impartido por el MEDAC, es decir, el Instituto Oficial de Formación Profesional de la Junta de Andalucía.

Mención especial merece el Máster en Osteopatía de la Universidad de Alcalá de Henares. Solo tienes que echar un vistazo en Google para encontrar muchos otros.

Cursos monográficos presenciales 

Están enfocados a profesionales con estudios previos de osteopatía o fisioterapia.

Los cursos presenciales están llamados a incrementar los conocimientos del osteópata en una rama determinada y a aumentar su abanico de técnicas. Dependiendo de la materia que se aborde tendrán una duración de un día, un fin de semana o de varios fines de semana. La mayoría de estos cursos son eminentemente prácticos y están desarrollados para que el osteópata o fisioterapeuta pueda llevar a su práctica diaria los conocimientos adquiridos.

El Registro de Osteópatas de España

¿Te da vergüenza pedirle la titulación a tu osteópata? No hay problema. En 1993 se creó, ante la ausencia de legislación en España en el marco de la osteopatía, el ROE (Registro de Osteópatas de España). Este, a su vez, forma parte de la Federación Europea de Osteópatas y es de acceso público.

Su propósito es el de certificar que los osteópatas cumplen con los requisitos académicos necesarios para ejercer su profesión.

Así que ya sabes. Echa un vistazo al ROE para saber si tu osteópata de verdad está cualificado para ejercer y sabrás si estás en buenas manos o no.

 

Artículos de Ostepatia

¿Cuál es la diferencia entre un osteópata, un fisioterapeuta y un quiropráctico?

¿Cuál es la diferencia entre un osteópata, un fisioterapeuta y un quiropráctico?

 

Si antes me medio quejaba de haber tenido que estar años de mi vida explicando a qué me dedico, no te imaginas la cantidad de veces que me han preguntado cuál es la diferencia entre un fisioterapeuta y un osteópata y entre un osteópata y un quiropráctico. De hecho, es rara la semana que no tengo que volver a explicarlo en consulta. Y la verdad, es un poco incómodo responder como se merece en menos de 5 minutos hablando.

Para entender la diferencia vamos primero a hablar un poco de la historia de cada una de ellas y luego haré un resumen de las diferencias prácticas que, sospecho, es lo que más interesará al lector.

Para los lectores que, en este punto del artículo, estén tan aburridos que hayan decidido no volver a saber nada de la osteopatía o que salgan corriendo al ver a uno de nosotros, les recomiendo que se salten la parte de la historia, que es lo que es y desgraciadamente por más que quiera sintetizarlo sigue siendo un poco gravoso de leer.

Fisioterapia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define en 1958 a la Fisioterapia como: “El arte y la ciencia del tratamiento por medio del ejercicio terapéutico, calor, frío, luz, agua, masaje y electricidad”. Además, la Fisioterapia incluye la ejecución de pruebas eléctricas y manuales para determinar el valor de la afectación y fuerza muscular, pruebas para determinar las capacidades funcionales, la amplitud del movimiento articular y medidas de la capacidad vital, así como ayudas diagnósticas para el control de la evolución».

Por su parte, la Confederación Mundial de la Fisioterapia (W.C.P.T.) realiza la siguiente definición, que fue suscrita por la Asociación Española de Fisioterapeutas (A.E.F.) en 1987: “La Fisioterapia es el conjunto de métodos, actuaciones y técnicas que, mediante la aplicación de medios físicos, curan, previenen, recuperan y adaptan a personas afectadas de disfunciones somáticas o a las que se desea mantener en un nivel adecuado de salud”.

En España, el 2 de marzo de 1969 se celebra una reunión en Madrid para la fundación de la asociación española de fisioterapeutas y no es hasta el año 1989 cuando se establece el título oficial universitario de fisioterapia y sus directrices generales.

Osteopatía

La Osteopatía se define como la ciencia y el arte de diagnosticar y de tratar las disfunciones de movilidad de los tejidos del cuerpo humano, que provocan trastornos y perturban el estado de salud del organismo.

Está basada en 6 principios:

  1. El cuerpo es una unidad.
  2. La estructura y la función están relacionadas.
  3. El cuerpo posee mecanismos de autorregulación.
  4. El cuerpo tiene la capacidad inherente de defenderse y de repararse.
  5. Si la capacidad de adaptación y autorregulación se pierde, puede aparecer la enfermedad.
  6. Un tratamiento racional debe basarse en los principios anteriores.

Como añadido a estos principios básicos de la filosofía osteopática, tenemos otros conceptos que facilitan al osteópata su enfoque del paciente:

  1. El movimiento de los fluidos es esencial para el mantenimiento de la salud.
  2. El sistema nervioso juega un rol vital en el control del cuerpo.
  3. Hay componentes somáticos de la enfermedad que no son únicamente manifestaciones de la misma.

A partir de estos principios, el tratamiento osteopático pone especial atención en la estructura del individuo y en los problemas mecánicos de su cuerpo.

Más historia de la osteopatía

La Osteopatía nace en EEUU en 1874 y en 1892 se crea la primera escuela de osteopatía del mundo.

En 1917, Se establece en Londres la primera escuela de Osteopatía en Europa, la British School of Osteopathy.

En 1936 se funda el BCNO, British College of Naturopathy and Osteopathy, actual BCOM British College of Osteopathic Medicine

En 1992 se crean los Estatutos del Registro Europeo de los Osteópatas, hoy día, Federación Europea de Osteópatas (EFO).

No es hasta el año 1993 cuando se reconoce a la Osteopatía en Reino Unido como profesión independiente y específica, pero no será hasta el año 2000 cuando haya una plena legalización de la práctica osteopática.

Quiroprácticos

La quiropráctica o quiropraxia es un tipo de medicina alternativa​ que se centra en el diagnóstico y tratamiento de los trastornos mecánicos del sistema musculoesquelético, especialmente la columna vertebral, bajo la creencia de que estos trastornos afectan la salud general a través del sistema nervioso y que su corrección mejora o restaura la salud.

La Quiropráctica defiende que el correcto funcionamiento del sistema nervioso permite al cuerpo hacer uso de su capacidad de recuperación y regeneración, tendiendo siempre a un estado óptimo de salud.

Y el buen funcionamiento del sistema nervioso requiere una columna vertebral sana.

La quiropráctica nace en EEUU, fue David Palmer quien la funda en 1895, y en 1897 se abre la primera institución educativa en quiropráctica.

En 1988 se funda la federación mundial de quiropráctica.

La quiropráctica llega a España a través del Real centro Universitario Mª Cristina otorgando un título superior en quiropráctica. Reconocido y acreditado por el European Council
on Chiropractic Education (ECCE).

¿Cuál es la regulación de la osteopatía en España?

Tenemos que aclarar que, en España, la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias (LOPSE, para abreviar), sólo reconoce como profesión sanitaria a la fisioterapia y establece la obligación de obtener el Título de Grado en Fisioterapia, cuya duración en la actualidad es de 4 años, para poder ejercer legalmente.

Sin embargo, esta legislación también prevé la aplicación de todos aquellos medios físicos que puedan tener efectos terapéuticos.

Es precisamente esta situación la que hace difícil la convivencia de fisioterapeutas, osteópatas y quiroprácticos en España.

Mientras no exista una regulación y estudios oficiales en España de las demás disciplinas, se dará pie a grandes diferencias formativas y educativas entre un profesional y otro.

Me explico… un fisioterapeuta, al igual que un médico o enfermero, podrá ser mejor o peor en el desempeño de su profesión, pero tenemos la garantía que ha cursado y aprobado con éxito su carrera universitaria con su plan de estudios y prácticas exigidas.

Para que nos entendamos, ahora mismo en España cualquiera puede abrir un centro y ejercer la osteopatía y la quiropráctica sin que tenga ningún control sobre él el estado, pues como hemos dicho aquí sencillamente «no existe». ¿Es ilegal? No, es alegal.

Al no haber regulación comienzan las batallas legales entre los diferentes profesionales. Los diferentes colegios de fisioterapeutas en España reclaman que sólo se pueda ejercer la osteopatía a través de la fisioterapia haciendo campañas de acoso y derribo a osteópatas, quiroprácticos, masajistas especializados y otros profesionales del sector.

Los primeros interesados en la regulación somos los profesionales formados, entendiendo el intrusismo no como que un quiropráctico u osteópata haga las funciones de un fisioterapeuta que ha quedado claro que no las hacemos, sino que una persona sin formación ni escrúpulos se haga pasar por lo que no es.

Como hemos explicado en este artículo las competencias de unos y otros son diferentes, no tanto en las patologías a tratar pero sí en el abordaje de las mismas.

Ningún osteópata o quiropráctico por sí mismo es considerado profesional sanitario en España mientras no cambie la legislación.

Por el bien del paciente lo que hay que hacer es regular las diferentes alternativas terapéuticas y garantizar que todos los profesionales tengan la formación mínima exigida por sus diferentes colegios y estatutos europeos.

¡El día que exista dicha regulación ganaremos todos!

Para que nos entendamos mejor, haré una definición en la práctica:

Definición de Fisioterapeuta, quiropráctico, osteópata.

Fisioterapeuta

Profesional sanitario. Diferentes especializaciones. Trata patologías del sistema musculoesquelético. Patologías deportivas, recuperación de lesiones por traumatismo, fractura o postquirúrgicas.

Se suele centrar en el punto de lesión, es decir, que si tienes una patología en el hombro el fisioterapeuta tenderá a tratar el hombro, abordando a lo sumo estructuras cercanas.

Puede realizar tratamiento manual, ejercicios, o con diversa aparatología (TENS, onda corta, laser, magnetoterapia, diatermia, ondas de choque…).

Como todos los profesionales, el tratamiento que realice dependerá de la formación del especialista, pero hay 2 grandes diferencias: Si es un tratamiento realizado por aseguradora o por privado.

  • Fisioterapeuta que trabaja en aseguradora o Seguridad Social. Los servicios de rehabilitación por los diferentes seguros suelen estar saturados, teniendo pocos profesionales con un número muy elevado de pacientes a atender por hora lo que hace casi imposible que el fisioterapeuta pueda realizar el tratamiento que le gustaría, viéndose en muchos casos obligado a trabajar como en una «fábrica de montaje». Aquí recalco que el problema no está en el profesional; está en el sistema. En este caso también nos encontramos con la poca libertad de elección de la terapia a realizar pues está marcada por el médico rehabilitador. La frecuencia del tratamiento también será variable según la patología a tratar, pero para rehabilitaciones es muy frecuente la necesidad de sesiones diarias. 15, 20, 30 sesiones con periodicidad diaria hasta alcanzar los objetivos.
  •   Fisioterapeuta que trabaja en privado. Tratamiento de calidad. Elección de terapia por el fisioterapeuta (lo que él considere; terapia manual, aparatología, punción seca…). Dependerá del centro, pero el fisio suele establecer el tiempo adecuado a cada paciente. La media suele estar de 30 min a 60 min por consulta. La frecuencia del tratamiento también será variable según la patología a tratar, pero en consulta privada es más frecuente realizar sesiones semanales.

Quiropráctica o quiropraxia

En España no se le considera profesional sanitario. Tratan las diferentes patologías corrigiendo los bloqueos articulares prestando especial atención a los bloqueos de la columna vertebral.

Priorizan la lesión articular sobre las lesiones del resto de tejidos (músculos, fascias, tendones…).

El tratamiento dependerá de cada profesional, su escuela y formación, pero en líneas generales son tratamientos cortos de 5 a 10 minutos de duración.

Hay quiroprácticos que atienden a los pacientes individualmente y los hay que los atienden en grupo, es decir una sala con varias camillas. Realizan «ajustes vertebrales» o bien manuales o con aparatos que se llaman «martillo percutor», o ambos.

Pueden usar diversa aparatología de medición de la temperatura corporal, ver las líneas de gravedad y demás para analizar la mecánica corporal y evaluar las disfunciones vertebrales.

Normalmente no hacen desvestir al paciente, le tratan sobre la ropa. La frecuencia del tratamiento puede variar pero es muy normal que se acudan 2 o 3 sesiones semanales durante un par de semanas, 2 sesiones semanales otro periodo de tiempo similar y luego 1 sesión semanal durante un periodo más prolongado.

En la fase de mantenimiento sería suficiente con 1 sesión al mes.

IMPORTANTE: No quiero que toméis esto al pie de la letra porque obviamente siempre dependerá del estado de salud del paciente y del criterio del especialista.

Osteópata

En España no se le considera profesional sanitario. En la primera consulta intentará determinar cuál o cuáles son los problemas principales de la persona. Hará preguntas de todo tipo, actuales y del pasado remontándose a veces hasta el periodo fetal o al parto.

Preguntará por el estado anímico y emocional del paciente, por su sistema digestivo y, en general, por todo aquello que considere necesario para hacerse una idea del estado actual del paciente y qué le ha llevado a ese estado.

Tras las preguntas realizará una exploración visual de la persona, viendo sus ejes y líneas de gravedad. Analizará los movimientos de su columna y le realizará diferentes pruebas ortopédicas (con las manos) para determinar los problemas mecánicos.

Finalmente pasará a la palpación.

Buscará con sus manos las diferentes alteraciones de los tejidos, ya sean del sistema musculo- esquelético, vísceras, o del cráneo.

Generalmente empiezan a tratar ya en la primera sesión tras la evaluación, salvo en casos muy complejos que requieran mucho tiempo de exploración o de concienciación y explicación al paciente de su estado actual.

El tratamiento dependerá como es obvio de lo que le ocurra al paciente, pero podrá diferir mucho el tipo de tratamiento del osteópata según la línea de formación de que disponga.

Lo normal es encontrarse un osteópata que integre las diferentes técnicas y modalidades osteopáticas (estructural, visceral y craneal) y realice un tratamiento integral de la persona. Pero existen osteópatas más afines a las técnicas miofasciales y craneales que son muy suaves y funcionales.

Los hay que sólo trabajan a nivel estructural o que se decantan por un tipo u otro de técnica y los hay que no realizan las famosas manipulaciones vertebrales por diferentes motivos. Podría decir que de cada 10 osteópatas que visites te encontrarás 10 osteópatas muy diferentes entre ellos. Aunque el fin será el mismo, restablecer el movimiento y equilibrio de los tejidos.

A diferencia del quiropráctico, el osteópata no prioriza siempre la lesión articular sobre el resto de los tejidos. La filosofía de ambas especialidades quiropráctica y osteopática es afín y casi diría que el punto de inflexión se encuentra aquí.

Los osteópatas también normalizan la columna vertebral con manipulaciones más o menos parecidas a los quiroprácticos, pero prestan mucha atención a los tejidos, músculos, fascias, ligamentos, etc.

De hecho, como he dicho no siempre consideran necesario manipular las articulaciones.

De ahí también la diferencia del tiempo por sesión. Una consulta media de un osteópata ronda una hora la primera sesión y el resto de sesiones, dependiendo de la patología y demás, de 30 a 60 min, contando con el tiempo de quitarse y ponerse la ropa (pues habitualmente desvisten a los pacientes), hablar con el paciente dándole consejos e indicaciones terapéuticas, etc.

La frecuencia de las sesiones varía según cada profesional, pero lo normal en una patología crónica de meses o años de evolución, es una sesión semanal hasta salir de la fase aguda o hasta que el paciente perciba una mejoría del 40-50%.

A partir de aquí se pasará a ver al paciente a los 15 días, y si todo va bien se le dará el alta y se le recomendará acudir 1 vez al mes o cada 2 o 3 meses a revisión.

En una patología aguda de días de evolución normalmente basta con una sola sesión, a lo sumo dos para la resolución del problema.

Sé que son conceptos parecidos y difíciles de diferenciar, pero seguro que ahora comprendes mejor por qué la fisioterapia, la quiropráctica y la osteopatía no son lo mismo.

Artículos de Ostepatia

¿Qué es un médico osteópata?

Que es un medico Osteopata

En Estados Unidos, la cuna de la Medicina Osteopática, hay dos escuelas de medicina diferenciadas, los M.D. (Doctores en Medicina) y los D.O. (Doctores en Osteopatía) ambos tienen las mismas competencias, pueden ser especialistas (pediatría, ginecología, traumatología…) recetan fármacos y practican cirugía, pero los Médicos Osteópatas tienen una visión holística y global de la persona, añadiendo al tratamiento médico convencional los principios de integración de las diferentes estructuras y sistemas corporales.

Los primeros son los doctores con los que te topas habitualmente cada vez que tienes un resfriado o unas anginas. Los segundos son aquellos que han integrado la osteopatía en su forma de tratar a los pacientes. Para ello, tienen que estudiar una especialidad de entre 3000 y 5000 horas más allá de la carrera (que dura la friolera de seis años) con su correspondiente MIR y su residencia.

Estos estudios adicionales son imprescindibles para los médicos osteópatas ya que deben hacerse expertos en las diferentes técnicas de medicina manual y en el conjunto del sistema musculoesquelético del organismo humano. Como curiosidad, es fundamental que estos osteópatas tengan una sensibilidad especial en el tacto para detectar la anatomía viva del paciente. Con esto me refiero a la textura de los tejidos, al flujo de los líquidos orgánicos, etc.

Además, como acabo de decir, un doctor osteópata puede estar especializado en cualquier rama de la medicina. Es cierto que la mayoría, por razones obvias, son traumatólogos, pero lo cierto es que muchos también se especializan en cirugía cardiovascular o neurológica e incluso, en psiquiatría o geriatría.

Concreticemos; Puede que te parezca una tontería, pero en EEUU, cuna de la osteopatía, existen médicos alópatas y médicos osteópatas. Este dato podría no ser relevante, pero de fondo se puede entre leer mucha información. Un osteópata no es un chaman, no es un pseudo médico, no es un curandero… la osteopatía no es una pseudo medicina ni pseudo ciencia ni está al margen de la ciencia médica. Ni es una técnica, ni está dentro de otras disciplinas ni se aprende en 1 año ni en dos ni en tres ni en cuatro.

Que en España existan ciertos intereses, se haya legislado de cierta manera o tardemos más que la mayoría de países que nos rodean en dar forma y cabida a la medicina osteopática no justifica nada. Eso es simplemente burocracia. Yo entiendo perfectamente que tú lector o lectora desconozcas la osteopatía, pues yo también la desconocía hace no tantos años. Pero me resulta de verdad incomprensible que un médico, y además traumatólogo o rehabilitador no sepa lo que es. Simplemente es inaceptable pues como ya he dicho, en España no existe por problemas burocráticos, de leyes y de intereses. Pero es una medicina de pleno derecho en países como EEUU, Reino unido y una larga lista. Y no es una disciplina nueva ni de nueva creación. Lleva ya unos cuantos años de recorrido.

Un poco de historia sobre la osteopatía

En 1917, Littlejohn abre en Inglaterra la primera universidad de osteopatía. En este momento en Europa se produce una clara separación entre la medicina llamada convencional y la osteopatía. Los osteópatas europeos se forman específicamente para resolver los problemas biomecánicos, estructurales y funcionales, con el abanico de técnicas manuales del que dispone el osteópata, dejando a un lado la farmacología y la cirugía.

De aquí se podría resumir que al osteópata no le hace las técnicas que emplee. Puedes ser neurocirujano y osteópata, fisioterapeuta y osteópata o podólogo y psicólogo osteópata, o ser osteópata sin más. Al osteópata le define el enfoque. Cómo contempla la salud y la pérdida de la misma. Y usará los conocimientos y técnicas que disponga para devolver la «normalidad».

¡Muchas veces lo que confunde es que diferentes profesionales podemos tratar las mismas patologías!

El paciente es el mismo, y la patología que tiene también es la misma para los diferentes profesionales, lo que sí cambia es el enfoque con el que se mira. Un paciente con epicondilitis puede ser tratado por un médico de familia, por un médico rehabilitador, por un médico de medicina del deporte, por un médico traumatólogo, por un fisioterapeuta, por un quiropráctico o por un osteópata.

Y el enfoque será diferente en todos ellos. Por tanto, el abordaje terapéutico será diferente
.

Tipos de osteopatía

Como hemos hablado la osteopatía es una, y no depende tanto de las técnicas a utilizar como de lo que se intenta conseguir con las mismas. Ahora bien, como cuando se habla de la osteopatía salen muchos nombres que pueden llevar a confusión vamos a intentar explicar lo que se quiere decir con ellos.

Vamos a definir las diferentes ramas de la osteopatía, osteopatía estructural, osteopatía visceral y osteopatía craneal.  Veremos algunas especialidades dentro de la osteopatía como la osteopatía infantil o pediátrica y la osteopatía gestacional y términos como osteopatía de pubis

Voy a ser lo más claro y simple que pueda para simplificar y no confundir al lector.

Osteopatía Estructural

Según hemos dicho el osteópata intenta devolver la movilidad de los diferentes tejidos, pues cuando estos tejidos pertenecen al sistema locomotor se habla de osteopatía estructural.

Articulaciones, músculos, ligamentos, tendones, nervios… es decir, todo lo que no sean órganos, vísceras, cráneo y sistema nervioso central (aquí se engloban todas las partes del cuerpo, pies, piernas, pelvis, espalda, hombros, codos, muñeca, cuello…). Se buscan las anomalías mecánicas y con diferentes maniobras se devuelve la normalidad.

Para que os hagáis una idea y para poder enriquecer vuestra idea mental voy a contar un caso práctico de un primo mío al que traté hace ya unos 15 años. He de decir que mi primo viene de una familia de médicos, mi tío un gran médico especialista, y dos de sus hermanas médicos también. Se hizo un esguince grado 2 (importancia del esguince ya considerable) de un tobillo y un año y medio después seguía con el tobillo inflamado, engrosado y con dolor a la actividad, lo que le impedía toda práctica deportiva. Lo curioso es que con tres médicos en la familia y con el conocimiento de qué hacer y a quién derivar, mi primo seguía con su diagnóstico estático del tobillo basado en radiografías y resonancias. Hasta el momento nadie le había tocado el pie, ni el tobillo, ni la pierna ni la pelvis… Para que lo entendáis, hacer un diagnóstico de un tobillo sin tocarlo es tan difícil como que yo os pida que me deis una valoración de una comida por una foto de Facebook. Podréis ver si tiene buena pinta, si está bien presentada pero… ¿se entiende verdad? En las pruebas de imagen se aprecian muchísimas cosas pero a nivel funcional ninguna de ellas sustituye a lo que te aporta una palpación. En este caso en concreto lo que parecía una lesión compleja por su cronicidad y síntomas bastó con un par de sesiones para resolver el asunto. El esguince que se hizo en un primer momento iba asociado a un pequeño “bloqueo” de un huesecillo que se llama astrágalo, que se había quedado mal posicionado en su espacio anatómico. El tratamiento inicial tras el esguince fue una inmovilización inespecífica del tobillo, lo cual permitió la regeneración del ligamento dañado pero esta misma inmovilización, provocó como efecto no deseado la fijación de esta lesión articular. Al no mover correctamente el tobillo el cuerpo se fue adaptando a esta “malposición” articular y fue generando pequeños cambios en el resto de la pierna, hasta llegar a la pelvis. Al ir localizando las pequeñas disfunciones que fueron surgiendo y corrigiéndolas y rompiendo la fijación que el cuerpo había creado fue de relativa facilidad eliminar el bloqueo articular. Lo que paulatinamente hizo mejorar la movilidad y la circulación local del tobillo, devolviendo a este a su situación original.

Osteopatía visceral

Cuando se pretende corregir los problemas relativos a las vísceras y su correcta relación con su entorno hablamos de osteopatía visceral.

Mediante una palpación abdominal estudiamos el movimiento visceral, y si hay adherencias, restricciones o puntos de tensión; estos pueden modificar el correcto funcionamiento de los órganos y vísceras y originar multitud de síntomas y desembocar en diferentes patologías y dolencias.

Esta técnica se basa en que todas las vísceras tienen un movimiento necesario para funcionar correctamente. Si un órgano pierde esta movilidad debido a múltiples causas como cirugías, adherencias, tensiones estructurales, etc. comenzará a alterar la funcionalidad de éste y, si la situación es mantenida, terminará afectando al tejido y desarrollando una patología.

Una paciente a la que guardo mucho cariño vino hace un par de años a la consulta aquejada de dolor cervical y cefaleas esporádicas. Es una chica joven, farmacéutica. Al preguntarle por su historia de dolores y lesiones me dijo que llevaba casi 10 años con molestias continuas abdominales, la tripa hinchada de forma casi permanente, diarreas esporádicas y fuertes dolores punzantes en el abdomen que no asociaba a nada que hiciera o dejara de hacer. Obviamente en estos 10 años había consultado a multitud de especialistas. Tras multitud de pruebas, lo único aparente de que se le había diagnosticado era de gastritis crónica y un posible colon irritable.

Aunque ella venía para solucionar sus problemas cervicales seguí la misma dinámica que con cualquier otro paciente, es decir, una exploración global de la persona. A nivel estructural, visceral y craneal, preguntando y realizando todas las pruebas que mi conocimiento me permite. De primeras le dije que el cuadro de inflamación abdominal y las diarreas me hacía pensar en algún tipo de intolerancia alimentaria, cosa que ella negó pues le habían realizado los test oportunos y no daban positivo ni a gluten ni a lactosa que es lo primero que pensó el especialista en digestivo. Su diafragma no se movía todo lo bien que debería y a la palpación abdominal, sin tener nada considerado patológico, llamaba la atención por ser dolorosa en prácticamente todos sus puntos. El tejido que rodeaba el estómago estaba especialmente irritado con un estómago en una posición más elevado de lo normal. Aparentemente y sin poder darle un diagnóstico porque la ley me lo impide pensé que entre otras muchas cosas tenía una hernia de hiato. El tacto de todo su tejido era edematoso, infiltrado, como si no fuera capaz de drenar bien los fluidos. Al preguntarle por su alimentación, ésta era mejor que la de la mayoría de las personas, lo que dejaba poco margen de mejora. Si algo me ha enseñado los años de práctica es a ser humilde y hay una máxima que suelo repetirme: “lo que es difícil, es difícil para todos”. Y no se puede pretender atacar un problema global con un parche. En este caso no voy a entrar en las implicaciones emocionales pero, como he dicho siempre, las hay. Mi objetivo era realizar un abordaje global, desde el principio tenía clara la relación que había entre el “problema” del estómago y sus dolores cervicales y de cabeza. Y también tenía clara la relación entre la alimentación y sus problemas digestivos. El diafragma, su zona torácica y otras muchas estructuras estaban dando forma al resto de múltiples problemas que presentaba. Como ya os podéis imaginar, si todo lo que os he comentado aquí está de una manera u otra interrelacionado, si yo hubiera atacado de forma aislada el cuello, hubiera mejorado ligeramente unos días o semanas y rápidamente hubiera vuelto a su situación de dolor. De la misma manera los tratamientos que estaba siguiendo para sus dolores abdominales nunca llegaban a buen término.

No voy a decir que fuera fácil, pero el abordaje sí que fue muy sencillo. Le propuse realizar una alimentación baja en tóxicos durante un mínimo de 3 meses. Comencé a trabajar sobre las lesiones más obvias y objetivas y poco a poco fueron saliendo las otras no tan aparentes. Devolví la movilidad al diafragma, poco a poco ayudé a restablecer la normalidad del tejido abdominal y le devolví al estómago su posicionamiento y movilidad natural. A partir del primer mes desaparecieron los dolores cervicales y los dolores de cabeza se redujeron drásticamente. Bajó la inflamación abdominal, perdió peso, se fue regulando su sistema digestivo y por primera vez en 10 años fueron desapareciendo los dolores agudos abdominales.

He querido compartir con vosotros este caso porque creo que es bastante representativo de cómo trabajamos y la visión que tenemos de la enfermedad.

Osteopatía Craneal

Cuando hablamos de la osteopatía craneal nos referimos al estudio y tratamiento de la movilidad de los huesos del cráneo, las suturas craneales y su relación con el movimiento sacro. Técnicas de elección en niños, en patologías de la esfera craneal y en patologías con contenido emocional. Puesto que innumerables amigos médicos me siguen negando la existencia de estos movimientos, me he tomado la libertad de escribir en Google los términos pubmed y movilidad huesos del cráneo. Y aquí os adjunto el primer enlace que me ha aparecido: https://www.ucam.edu/sites/default/files/revista-fisio/revisitafisio-dic2k11_23-33.pdf. He de remarcar que hay cientos de investigaciones que avalan esta teoría. Sinceramente he cogido esta por pura vaguería. Y para mis amigos médicos les diré que no me ha llevado más de 30 segundos, así que ale ale, si hacéis el favor no volváis a decirme que eso son cosas de brujería. 😊

La Osteopatía craneal o terapia craneo-sacral basa su tratamiento en restablecer dos fenómenos fisiológicos, el movimiento presente en las suturas del cráneo y un impulso rítmico en el interior del cráneo que es diferente a cualquier otra pulsación conocida. Se restablece el equilibrio fascial y la expresión cinética de todas las estructuras del cuerpo humano.

Y el movimiento sacro, aborda patologías de la esfera craneal y en especial trabaja el contenido psicoemocional que toda patología conlleva.

Actuando a la vez sobre el componente físico y emocional, impulsamos la fuerza curativa innata del individuo.

Es una técnica de elección en niños y pacientes con elevada carga emocional.

Es muy sorprendente cómo con maniobras casi imperceptibles es posible actuar de forma tan profunda en el organismo.

En este apartado quiero contar un caso que para mí fue un antes y un después en la práctica de la terapia craneal. Esta terapia debido a su complejidad, necesidad de concentración, requerimiento de un tacto especialmente fino y trabajado y el hecho de incidir sobre la esfera emocional y las respuestas que el paciente puede tener, en muchos osteópatas su práctica diré que no es del todo “cómoda” de primeras.

Pues bien, hace ya muchos años fui a un domicilio por petición de un hombre para tratar a su madre, que hacía poco había sufrido un infarto cerebral, que le había paralizado una mitad de su cuerpo. Era una mujer de 72 años divorciada hacía 2 o 3 años que vivía sola con una mujer que la cuidaba. En la primera sesión, tras la historia inicial me quedé en la superficie de sus problemas, enfocando todo el cuadro a su reciente ictus y consiguientes consecuencias. El trabajo era muy mecánico basado en dar movilidad a las articulaciones afectadas. Tras la segunda sesión, y con más confianza por parte de la mujer, me contó que sufrió malos tratos. Desde el día siguiente de su boda con 26 años hasta que se divorció. Y otros muchos sucesos que hicieron que su vida no fuera nada fácil.

Pues bien, os contaré porqué me sorprendió tanto la respuesta de esta paciente ante la terapia craneal. Muchos pacientes saben que al realizarles la terapia craneal pueden experimentar cambios emocionales y anímicos. Puede aparecer alegría, tristeza, surgir recuerdos de situaciones pasadas, aflorar emociones enterradas y un sinfín de cambios de esta índole. Siempre que realizo esta terapia, hablo de estos posibles cambios para que no les coja de improviso lo cual ya podría predisponer al paciente a sufrir todos estos cambios.

La paciente de la que os estoy hablando no sabía qué era un osteópata, ni muchos menos la terapia craneal. Al final de la segunda sesión y tras contarme la vida tan dura que había tenido le dije que se tumbara en la cama, y dediqué 20 minutos a realizar una terapia craneal sin hablarle de lo que iba a hacer ni las reacciones que podía tener. Se quedó profundamente dormida, terminé el tratamiento, me despedí de la chica que la cuidaba y me fui. A las 4 horas me llamó su cuidadora preguntándome si le había dado algún fármaco a la señora pues tras 4 horas de estar dormida se despertó pletórica, con un ataque de risa que no cedía y provocó que se orinara encima en varias ocasiones. Tras hablar con ella, a las 2 horas me llamó su hijo preguntándome lo mismo pues 2 horas después su madre seguía en la misma situación.

Lo que más me sorprendió, aunque entiendo que este relato pueda sonar a ficción o a película de risa, es cuando me contó que llevaba más de 40 años con un insomnio profundo sin ser capaz de dormir más de 3 horas seguidas y que jamás había sido capaz de dormir durante el día. Y más sorprendente aún, ¡nunca nunca desde los 26 años había sido capaz de reír!

Osteopatia infantil

Debido a la gran demanda de trabajo con neonatos y con niños de todas las edades, se fueron desarrollando especializaciones en osteopatía infantil o pediátrica. En parte por la particularidad tanto anatómica como funcional y por las patologías específicas de este grupo de edad, y en parte por la peculiaridad y adaptación de las diferentes técnicas osteopáticas a emplear.

El último caso que quiero compartir con vosotros es el de una niña hija de unos amigos. A los pocos días de nacer comenzó a llorar de forma casi continua, especialmente por la noche, toda la noche, toda es toda y todos los días. Era un lloro desgarrador, como si algo le estuviera doliendo o como si algo no fuera bien. Fueron a urgencias en múltiples ocasiones y tras evaluar a la bebé el diagnóstico siempre era el mismo. La niña está bien, no encontramos nada… serán “cólicos del lactante” paciencia que poco a poco irán desapareciendo. Tenemos un amigo en común que es pediatra al cual consultaban de forma frecuente tras su desesperación. Las herramientas de la medicina alopática cuando no hay una enfermedad aparente, y nos encontramos en el terreno funcional, son muy limitadas. En un mes y medio le realizaron un par de ecografías y varias pruebas para descartar otras patologías.

Debido a la difícil situación familiar no nos presentaron a la niña hasta el mes y medio largo de nacer. Por defecto, yo nunca suelo ofrecerme a tratar a nadie salvo que me pidan ayuda o consejo, pero cuando quedamos y al ver la situación en la que se encontraban, les dije que el tratamiento osteopático podía ser útil en el caso de su hija. Pues bien, a los 10 días me llamaron agobiados diciendo que ya no podían más, que la noche anterior la niña había estado llorando desconsolada desde las ocho de la noche hasta las siete de la mañana. Les di cita para el mismo día. Tras evaluar a la niña, dediqué apenas veinte minutos a descomprimir el occipital, normalizar las tensiones del estómago y diafragma y regular algo que llamamos movimiento respiratorio primario. Y quedé en volver a verlos en 10 días.

Tras mi sorpresa, a la mañana siguiente me llamaron diciendo que no se lo podían creer. La niña había pasado por primera vez una noche entera sin llorar. Y a los 5 días de la sesión era “otra niña”, ya no estaba enfadada, dormía, comía y se mostraba tranquila la mayor parte del tiempo. Habían dejado de tener un bebe cabreado con el mundo, a disfrutar de una niña con los problemas aparentes de un bebé de esa edad. Tras la revisión a los 10 días le di el alta y no volvió a tener ningún episodio parecido.

Osteopatia gestacional        

Es la especialización en la evaluación y el tratamiento de la mujer embarazada. Teniendo en consideración los cambios fisiológicos que experimenta y las patologías específicas en esta condición.

En mi trayectoria profesional, y debido a que tengo madre y tía matronas, he podido ayudar a cientos de mujeres embarazadas con problemas de toda índole, los cuales, en la mayoría de los casos, les decían que debían asumirlos como proceso normal del embarazo. Desde pubalgias, ciáticas, piernas y pies hinchados, dolor de pechos, hemorroides, ardores, náuseas, síndrome de túnel carpiano y otras muchas alteraciones que pueden aparecer en esta etapa de la vida.

La premisa es la misma para todas las personas, buscar aquellas zonas donde el cuerpo no ha sido capaz de adaptarse y ayudarle a conseguir esta adaptación. Dejando que el sistema recupere por sí mismo la normalidad.

De manera breve, quiero explicar el término osteopatía de pubis. Pues al compartir la misma palabra, suele llevar a confusión a la mayoría de las personas. Y así me permite explicar el significado del término osteopatía.

Osteopatía de pubis

Para definir otros términos como “osteopatía de pubis” y demás, antes hay que reseñar que existe una diferencia etimológica de la palabra osteopatía.

La palabra osteopatía procede del griego osteo (hueso) y patía, de pathos, que significa enfermedad. Por tanto, la definición de osteopatía según el diccionario seria “enfermedad de los huesos”.

Esta acepción nada tiene que ver con la “medicina osteopática”.

Ciertos autores proponen diferentes significados a lo que significaba, pero yo me quedo con uno que refiere del inglés osteo/path y osteo/pathy. “Osteo” refiriéndose al interior y “path” que significa camino.

Por tanto, vendría a significar el camino hacia el interior o el camino del interior.

Aquí vemos que el término «osteopatía de pubis» es un nombre de una patología que, aunque es tratada con gran eficacia por los osteópatas, en sí misma y teniendo el mismo nombre, éste viene dado por su etimología de patología ósea y nada tiene que ver con la otra osteopatía.

¡Menudo follón!

Ya que estamos, aprovecho esta patología, para dar una pequeña pincelada de cómo podría ser un tratamiento osteopático en este caso.

Según wikipedia, la osteopatía de pubis se define como La pubalgia, pubalgia atlética, hernia del deportista o hernia del deporte, ​ ingle de Gilmore o dolor de ingle, el dolor del pubis.

El término recubre varios procesos patológicos diferentes que se localizan al nivel del pubis.

El osteópata intentará determinar qué procesos patológicos se han llevado a cabo en el paciente para generar una inflamación a este nivel. Siendo en cada paciente orígenes diferentes. La llamada osteopatía de pubis, entesitis púbica o pubalgia se abordará de tantas formas diferentes como pacientes que la tengan. En unos casos el centro de atención irá a corregir desequilibrios musculares, en otros corregir la pisada y en otros, aunque pueda parecer raro, en mejorar la oclusión dental. O nada que ver con lo anterior, aquí se ve la magia de la osteopatía. Como en cualquier otra patología, tendremos que ahondar en el terreno emocional y en su posible implicación visceral. Que, haciendo un inciso, por si la explicación de antes de las diferentes ramas de la osteopatía pudiera dar pie a pensar que son independientes unas de otras…aclaro que siempre están interrelacionadas. Y un buen osteópata debería dominar las tres ramas y hacer un abordaje integral del paciente, teniendo siempre presente la integración de estas estructuras.

Artículos de Ostepatia

Osteopatía un camino por descubrir

Antes de comenzar mi relato pido disculpas al posible lector o lectora pues mi habilidad con las manos no se ve reflejada en mi capacidad a la hora de escribir.

Voy a intentar plasmar lo que para mí significa la osteopatía o medicina osteopática. Cómo la descubrí y lo que hizo que me enamorara de ella. Quiero que te sea fácil entender en qué consiste a lo que nos dedicamos y lo que nos diferencia para bien o para mal de otras disciplinas. Haré un esfuerzo en no aburrirte con terminología médico científica porque aunque mucha gente no lo sabe, la osteopatía es una ciencia y es una medicina.

Mis comienzos

manuel herrero osteopata licenciadoMi madre es matrona, de las antiguas, de las que en una época hace no tanto llegaba a recibir hasta 10 nuevas vidas en una sola noche. Una de las profesiones más bellas que posiblemente existan. Por su forma de ser siempre me inculcó que se podía llegar a la salud a través de las manos y con remedios naturales. Si me dolía la cabeza me lo calmaba con una relajación y con puntos de acupresión. Si estaba nervioso, me enseñaba a respirar. Y si me dolía la tripa me hablaba del ayuno y de otras muchas cosas que fueron dejando una semillita en mi forma de ver el dolor y la enfermedad. De pequeño era casi tan trasto como mis hijas y me rompí muchos huesos, de las manos, muñecas y brazos (que sepa mínimo 15) y tantos esguinces que no puedo recordarlos. Eso hizo que en innumerables ocasiones pisara un hospital y lo viera desde los ojos de un “paciente de la casa” gracias a que mi madre trabajaba allí. Y ya desde muy pequeño el ambiente de los hospitales, médicos y pacientes me llamó mucho la atención. Se puede decir que tenía cierta vocación oculta. Quería hacer también un pequeño inciso con el hecho de mis largos meses escayolado. Tengo pequeños flashes en la memoria donde recuerdo tocándome las fracturas, contusiones y diversos puntos de dolor intentando ayudar al cuerpo a recuperarse ante los ojos atónitos del resto de los niños que no entendían porqué tocaba o masajeaba la zona que me dolía. Ya de muy pequeño también me viene a la memoria un amigo del colegio (Ricardo, un abrazo si esto cae alguna vez en tus manos 😊) que tenía fuertes dolores de cabeza y yo se los quitaba, o al menos eso me decía, tocándole el cuello y la cabeza. La verdad es que desde siempre he tenido el impulso de poner las manos encima de cualquier persona con dolor.

Esta necesidad de ayudar a los demás a través de las manos se perdió hasta la adolescencia. Donde de repente le vi a aquello una gran utilidad. En esa época, nos pasábamos las tardes de verano en los parques un grupo de chicos y chicas, y un buen día nos dio por hacernos masajes los unos a los otros…y oye!! Está mal que lo diga yo pero objetivamente había nacido para eso. Era algo que me salía de forma innata, se me daba especialmente bien, hasta el punto que no solo todos querían que yo les masajeara sino que poco tiempo después conquisté a mi mujer a través de un masaje (espero que por algo más también). Esta sensación de hacer algo bien hizo que a la vez que terminaba mis estudios de BUP realizara dos cursos de terapia manual y gracias a esto volvió a surgir esa vocación que tenía enterrada.

Otra piedrecita en mi camino la puso mi tía Cheli, otra mujer sabia, matrona también. Que un buen día me dijo que conocía a un médico que había estudiado algo que se llamaba osteopatía. Lo había estudiado en Londres y al año siguiente comenzaba en Madrid la primera promoción de los estudios superiores en medicina osteopática a través de una universidad británica. A mi eso me sonaba a lo mismo que a ti lector. No había oído en mi vida esa palabra, ni sabía en qué consistía ni a qué se dedicaban. Pero tras algunas investigaciones en la embajada británica y hablar con unos y con otros… Eureka!! Resulta que la osteopatía era una medicina y además la principal herramienta eran las manos. Más no se podía pedir. Era como un sueño. Luego vino otra dificultad añadida, la de explicar a la gente porqué estudiaba tal cosa llamada osteopatía y no fisioterapia que sí estaba reconocida en España, o económicas o derecho. Recuerdo que siendo ya muy buen estudiante y terminando el tercer año de carrera me dijo mi padre que porqué no me matriculaba en económicas al año siguiente ☹. Fue justo aquí donde me di cuenta del arduo camino que me quedaba por soportar por dedicarme a algo que gran parte de la sociedad no conocía. Ten en cuenta que ahora hay muchos osteópatas y aunque no todo el mundo la conoce a gran parte de la sociedad ya por lo menos le suena, En 1999 era algo completamente desconocido.

Vosotros lectores, que habéis estudiado filología, ingeniería, matemáticas, pedagogía, psicología, medicina… no sabéis de verdad la suerte que tenéis, cuando os preguntaban ¿y qué estudias? O ¿En qué trabajas? Y respondíais… derecho, o ingeniería nuclear cuántica de materiales radioactivos. Y ya!!! No había más explicación. Creo que desde los 18 años a hace muy poco tiempo no ha habido un solo día en mi vida que mi respuesta no haya sido… estudio osteopatía o soy osteópata! Y no haya tenido que explicar después qué es la osteopatía o a qué me dedico. Había días que dos y tres y cuatro veces. Creo que en parte eso me ha estimulado a escribir este artículo. Tarde la verdad, pero espero llevarlo siempre conmigo para enseñarlo al próximo que me pregunte 😉

¿Qué es la osteopatía según un osteópata?

 

manuel herrero osteopata licenciadoOsteopatía…o ese conjunto de técnicas manuales utilizadas con el propósito de restaurar el equilibrio orgánico de los pacientes y para aliviar sus dolencias. De forma oficial se trata de un tipo de medicina alternativa que emplea el masaje y otras manipulaciones físicas de los tejidos con el objetivo de curar una lesión o de prevenirla, según el caso. Además, la osteopatía se apoya en leyes neurológicas, biomecánicas y fisiológicas.

Lo que más me gusta de la osteopatía es que, gracias a ella, cada persona es atendida de forma integral y con una visión holística. Esto quiere decir, por ejemplo, que si te duele una pierna, el experto no solo va a aplicar un tratamiento osteópatico sobre la lesión, sino que va a buscar su origen y va a tratar de restablecer la armonía corporal para que te sientas bien completamente. Es lo que se llama ‘visión holística del cuerpo humano’.

Vale… pues la anterior definición la puedes encontrar en Wikipedia o en mi página web o en cualquiera de las mil web dedicadas a la osteopatía. No aporto nada aquí así que no le hagas mucho caso y sigue leyendo por favor.

Yo diría que, de base, el osteópata define la dolencia (hablo de «dolencia» como la etiqueta o nombre que se pone a una alteración de un tejido, órgano, sistema o enfermedad. Lo intento otra vez: «Dolencia» es un término para poder comunicarse entre los diferentes profesionales sanitarios, es decir, si en 10 libros de patología buscas “artrosis” la definición es la misma, esta etiqueta es imprescindible para hablar el mismo lenguaje) como la manifestación corporal de una serie de alteraciones multifactoriales, biomecánicas, funcionales y emocionales que generan una desadaptación en otros sistemas o estructuras.

Por lo tanto, al osteópata no le preocupa tanto la «etiqueta» (tendinitis, artrosis, cefalea, hernia…) como la persona en sí (alteraciones adyacentes). A mi modo de ver, esta idea es muy importante, pero mucho mucho para poder entender la visión de un osteópata.

Por este principio el osteópata no trata las enfermedades, trata a la persona.

En España desde un punto de vista legal no podemos decir que los osteópatas tratamos enfermedades ni que hacemos diagnósticos de las mismas.

Ante la pregunta típica de… ¿La osteopatía trata una hernia discal o las gastritis o las cefaleas, amenorreas, infertilidad, escoliosis, estreñimiento…(aquí puedo incluir cualquier dolencia y/o enfermedad)?

La respuesta rápida sería NO. La osteopatía no trata la infertilidad o la gastritis o una hernia discal.

La respuesta larga sería SÍ. Diría que la osteopatía trata de averiguar qué está en «mal función», por exceso o por defecto por falta de movilidad de una estructura como una articulación, un tejido o un órgano. O incluso a nivel emocional. El osteópata buscará todo aquello que descompense a la persona, intentará darle forma y entender los mecanismos que se han llevado a cabo para que esa persona termine con gastritis, infertilidad o una hernia discal.

La osteopatía intenta desentramar los mecanismos compensatorios de la persona y el origen de los mismos.

El osteópata intentará (y digo intentará porque es muy complejo y no siempre lo logramos) determinar cuál es la lesión primaria y cuáles secundarias a ésta.

Por lesión primaria se puede entender un gran proceso, ya sea mecánico estructural, de terreno (bioquímico, orgánico y funcional) o emocional (psique y sistema nervioso central, que a fin de cuentas podríamos decir que es el anillo único que controla el resto de anillos 😉)

Ya os había avisado que no estoy muy puesto en esto de escribir y con todo el follón anterior pretendo decir que la osteopátia no trata ninguna patología en particular y que las trata todas. Es en esto precisamente en lo que nos diferenciamos y nos hace diferentes.

Todo este concepto, aunque muy bonito y seduce mucho, entiendo que es muy complejo y obliga al osteópata a tener muchos conocimientos de muchos campos, como os podéis imaginar.

También entra en conflicto muchas veces con la medicina basada en la evidencia y con los protocolos terapéuticos.

Pues, por poner un ejemplo, 100 epicondilitis o gastritis se podrían y deberían abordar de 100 maneras diferentes. Dejando al criterio del osteópata qué parte de la persona es la que necesita ayuda.

Si he conseguido que se entienda lo anterior, la pregunta de qué trata la osteopatía no tendría mucho lugar ¿no? Porque podría poner una lista interminable de patologías que pueden verse mejoradas en unos casos y solucionadas en otros. Dentro de la práctica de la osteopatía hay muchísimas técnicas diferentes. Cada una de ellas tienen sus indicaciones y contraindicaciones parciales y absolutas. Como ejemplo, una manipulación de alta velocidad está contraindicada en personas que tienen miedo a ser manipuladas o contraindicadas absolutamente en fracturas o en osteoporosis avanzada. Pero para cada situación hay una técnica que sí está indicada y sustituye a la que no lo está. Por tanto, prácticamente se puede tratar a pacientes de cualquier edad, patología y condición.

Como sé que aún con la anterior explicación muchos de vosotros necesitáis imperiosamente leer las etiquetas de las que hemos hablado os dejo un pequeño listado de algunas de las patologías que más demanda tienen en consulta.

Artículos de Ostepatia

Escoliosis infantil

La escoliosis infantil

Hoy vamos a hablar de una de las patologías ortopédicas más frecuentes y de las que desde hace más tiempo se tiene constancia de ella, la escoliosis infantil. Tanto que hay gravados en cuevas, de hace miles de años, donde ya se evidenciaba esta deformación. Hay muchos tipos diferentes de clasificar a la escoliosis, según su origen (si es conocido o no), según su forma de presentación y según la edad en que se presenta (escoliosis infantil, escoliosis juvenil o escoliosis del adolescente), y otras muchas variables.

Aunque con mucha diferencia la que más vemos en la consulta de un osteópata es la llamada escoliosis idiopática del adolescente hoy quiero contar un caso de un niño de 4 meses con una escoliosis infantil asociada a tortícolis del lactante y que además presentaba una plagiocefalia, (que para los que no lo sepan es una deformación del cráneo)

Voy a relatar este caso por la respuesta tan rápida que tuvo al tratamiento.

Un niño de 4 meses llamado “Luis” (no es su nombre verdadero) decidió un día para susto y disgusto de sus padres, dejar de mirar al lado izquierdo y ya por simpatía de la nueva posición extendió y torció su espaldita como una lombriz.

Los padres, que algo anómalo veían en esta nueva situación, con buen criterio llevaron al niño a su pediatra y éste con buen criterio también, recomendó a los asustados padres llevar al niño a urgencias.

Allí en urgencias, tras realizarle algunas pruebas, decidieron dejar a Luis ingresado durante 1 semana hasta que remitió el cuadro.

Fue diagnosticado de tortícolis infantil y 5 días después, tras la recomendación de un neurólogo infantil (les dijo que probaran con la osteopatía y si no resultaba tendrían que ponerle un casco moldeador) acuden a mi consulta por un nuevo episodio de tortícolis.

Lo primero que vimos a Luis fue una plagiocefalia con torsión derecha de un hueso del cráneo que se llama esfenoides (es el motor del movimiento craneal) tenía un aplanamiento del hueso occipital y mucha tensión acumulada en la musculatura suboccipital y posterior del cuello. La suma de estas alteraciones mecánicas, provocaba entre otras cosas la compresión del XII par craneal.

El tratamiento de Luis consistió en pequeñas tracciones cervicales hasta descomprimir el nervio afectado. 5 minutos después desapareció la tortícolis y cuando llegó a casa no quedaba rastro de la escoliosis infantil, que en este caso era adaptativa a la situación de estrés cervical.

Más adelante en las próximas sesiones, resolvimos de manera satisfactoria la plagiocefalia y para nuestra alegría, el neurólogo de Luis optó por desaconsejar el tratamiento del “casco” por la buena respuesta a la terapia manual.

En este caso no sólo pudimos corregir la tortícolis y la escoliosis infantil, probablemente al reducir la deformación craneal y equilibrar las tensiones internas, evitamos una tendencia escoliótica que podría haberse manifestado años después, en su infancia o adolescencia. Y quien sabe, igual también sería discutible la relación entre la plagiocefalia de Luis y una posible alteración de su mandíbula y su correcta oclusión dental. Pero eso es otra historia!

 

Manuel Herrero

Director Terapéutico

Centro Osteopático Atlas

Pacientes con cuadros multicasuales

Tratamiento osteopático en pacientes con cuadros multicausales.

Un tipo de paciente que suele asomar con bastante frecuencia por la consulta, es particularmente difícil de tratar debido al origen multicausal de sus síntomas.

Es un paciente de 30 años en adelante, puede ser hombre o mujer y cuánto más edad tienen peor suelen venir. Estos pacientes acuden por un dolor musculo esquelético cualquiera, muy frecuentemente de espalda, pero puede ir asociado a dolor en hombros, rodillas…etc. Hasta aquí todo normal. Acuden al osteópata como última frontera con la desesperación, pues han pasado sin éxito por las manos de muchos especialistas.

Untitled-2

Cuando haces la historia clínica y empiezas a profundizar en su estado de salud te das cuenta que el “dolor de espalda” es la punta de un iceberg muy pero que muy profundo. Si son pacientes jóvenes suelen tener asociado problemas intestinales, estreñimiento o diarrea, acompañado de digestiones lentas, pesadas, sensación de hinchazón abdominal. Pueden tener agotamiento físico y mental y en ocasiones dicen tener episodios depresivos o cuadros de ansiedad. Pueden tener diagnósticos de gastritis, elicobacter pilori y en mujeres presentar reglas dolorosas o muy abundantes.

En pacientes de más edad, de 50 para arriba, asociado a lo anterior encontraremos diabetes, hipertensión, artrosis, artritis, dolores de cabeza… y una retahíla de enfermedades que por supuesto se acompañan de sus respectivos fármacos.

En definitiva, nos encontramos con pacientes polimedicados, con dolores múltiples, de años de evolución. Con fallos y congestión de muchos de los sistemas orgánicos y un medio interno intoxicado.

Tratamiento osteopático recomendado

Como es comprensible, en este tipo de casos el abordaje debe ir más allá de la terapia musculoesquelética.

Lo primero que hay que hacer es concienciarles del cambio que precisan y que entiendan la gravedad de la situación, siendo conscientes que en un porcentaje muy elevado de los casos, a estas situaciones llegamos por nosotros mismos y lo hacemos con cada paso que damos en nuestra vida.

Lo siguiente que haremos una vez acepten el reto, es hacerles un cambio en la dieta. Limitaremos los tóxicos, educaremos en una nutrición equilibrada y natural. Limpiaremos el “interior” y poco a poco iremos eliminando las alteraciones mecánicas.

Según vaya respondiendo el organismo del paciente habrá que trabajar a niveles más profundos. Quitaremos las adherencias y devolveremos la correcta movilidad visceral y con terapia craneal ayudaremos a liberar las tensiones emocionales.

En este punto comienza la última parte del tratamiento. Ejercicio, ejercicio y más ejercicio. En un principio combinaremos el aeróbico con la tonificación y reeducación postural del Pilates.

Si todo ha ido bien, tras unos meses de tratamiento, nos encontraremos con un paciente el cual ha dado una vuelta a su vida. Habrá perdido peso, su medio interno se habrá limpiado, sus funciones corporales serán ahora más libres dando ahora parámetros normalizados. Si no hemos conseguido eliminar la mayoría de los fármacos habremos reducido considerablemente la dosis de los mismos.

En definitiva, veremos despedirse por la puerta a una persona sin dolores de espalada, con su tránsito regulado, con energía, sin dolores de cabeza y emocionalmente más adaptada y sobre todo con unas perspectivas de futuro mucho más halagadoras.

 

Manuel Herrero

Director Terapéutico

Centro Osteopático Atlas

 

Artículos de Ostepatia

Medicina Osteopática, una terapia diferente

Medicina Osteopática, una terapia diferente

Ante la pregunta que se repite prácticamente todas las semanas en la consulta de un osteópata: Qué diferencia hay entre la osteopatía y… fisioterapia, traumatología…etc voy a intentar contestarla de una manera fácil y con un símil que suelo emplear con mis pacientes. Las enfermedades, patologías y disfunciones son las mismas para todas las disciplinas médicas. Lo que cambia son las personas y los diferentes prismas de ver una misma patología y los diferentes procesos y mecanismos de adaptación que sufre el organismo hasta llegar a ella.

Toda patología tiene un origen múltiple, genético, estructural, emocional, energético, nutricional… y con diferentes porcentajes de cada uno de ellos. “Si en una barca con 10 remeros 7 dejan de remar y los 3 restantes se lesionan por hacer el trabajo del resto, a estos 3 habrá que prestarles ayuda sí, pero para resolver el problema tendremos que averiguar por qué han dejado de remar los 7 anteriores”.

Los 3 remeros lesionados es por lo que se acude a consulta; me duele la espalda, la cabeza, estoy estreñido, tengo malas digestiones… y el osteópata intenta averiguar qué es lo que ha sucedido en la persona, buscar los 7 remeros distribuidos en los diferentes sistemas implicados y cubrir las necesidades que tiene su organismo en ese momento para que se restablezca la salud.

remando

Esta labor es parecida a la de hacer un puzle y requiere un conocimiento profundo de la anatomía y fisiología de los sistemas corporales. También es muy importante una labor que en medicina se ha ido perdiendo poco a poco con los años. Escuchar al paciente. Escuchar con los oídos y escuchar con las manos.

Cuando termina una sesión de osteopatía, normalmente nadie pregunta la diferencia pues ésta es evidente. ¡Es una terapia única, diferente, es Osteopatía!

 

Manuel Herrero

Director Terapéutico

Centro Osteopático Atlas

Cólicos del lactante

La osteopatía como solución para los cólicos del lactante

Cada vez más padres y madres acuden y ponen su confianza en un osteópata, para intentar solucionar o cuanto menos aliviar el tan temido cólico del lactante de sus hijos recién nacidos o con unos meses de vida.

Sólo aquellos progenitores que han sufrido la desesperación de oír llorar un día tras otro y una hora tras otra (y que suele provocarnos noches enteras sin dormir) a su bebé, sin nada que le calme y sólo con un diagnóstico genérico hecho por exclusión de otras patologías, se verán identificados con lo que contamos en éste artículo.

Voy a contar un caso cualquiera, para introduciros en el mundo del cólico, intentando no aburriros en exceso.

Tras un parto normal, con una pequeña ayuda instrumental con palas, nace Claudia. Todo va bien hasta que cumple 12 días cuando empieza a mostrarse más irritada, duerme algo menos, le cuesta engancharse del pecho izquierdo y no tolera estar con nadie que no sea su madre.

sufriendo el colicoEl primer episodio lo tiene a los 13 días. A eso de las 20:30, un rato después de la última toma, comienza a llorar de forma desesperada. Es un lloro nuevo para los padres. Intenso, agudo, penetrante, desgarrador, acompañado de pequeñas sacudidas y contracciones de las piernecitas y que a diferencia de los anteriores lloros no se calma con el pecho ni con el contacto con la madre. Son las 22:30 y Claudia sigue inmersa en un lloro continuo del que nadie la puede sacar. Pero no hay que preocuparse, ¡Han venido refuerzos! la abuela materna pone orden dando su opinión sobre la vestimenta de Claudia. Esta niña está muy abrigada y además tiene sed ¿no le habéis dado agua? Tras darle agua y quitarle ropa Claudia sigue a lo suyo llora que te llora y es entonces cuando la abuela piensa que sólo puede ser que la niña tiene hambre.

– ¡Esta niña se está muriendo de hambre!, tienes que darle un biberón de leche de farmacia.

El padre sale corriendo a comprar una de las mil leches para recién nacidos que hay. Tras comprar leche y biberón llega a casa rozando la medianoche, donde empieza la segunda batalla; que Claudia quiera coger el biberón.

A eso de la 01:30, y sin haber probado bocado, exhausta cae rendida y no se despierta hasta que los padres la despiertan a las 7:00 para darle una toma.

Por la mañana acuden al pediatra contando lo sucedido y tras una evaluación inicial determina que la niña está sana y que es posible que se trate de cólicos. Les dice que a priori no se puede hacer nada y que si continuara igual volvieran a acudir para una nueva evaluación.

10 días después, 7 noches sin dormir, 30 consejos de familiares y amigos, 2 visitas más al pediatra y 3 remedios de farmacia entre medias, Claudia sigue aparentemente sin variación en sus síntomas.

Es entonces cuando la madre de Claudia recibe a una compañera de trabajo y tras contarle la situación le comenta que a su hermano le pasó algo similar y un osteópata especialista en bebes y niños en apenas un par de sesiones se lo quitó.

– ¿Cómo puede ser eso? Y si es así, tan rápido ¿por qué nadie me ha dicho nada antes?

Tras las dudas iniciales la mamá de Claudia se pone a investigar en Internet qué es eso de la osteopatía y cómo puede ayudar a Claudia. Al día siguiente llama a su amiga para pedirle el teléfono del osteópata que ayudó a su sobrino y esa misma tarde recibimos la llamada de auxilio de Claudia y de su mamá.

El diagnóstico osteopático

Tras contarle por teléfono en qué consiste el tratamiento y explicarle que no tiene ningún efecto secundario, que no es nada invasivo y que es un tratamiento especialmente suave e indoloro al tratarse de un bebé, decide coger cita para conocernos.

tratamiento colico

Al tratarse de una “urgencia familiar” le damos cita lo antes posible. En el primer contacto al realizarla la historia clínica y exploración pertinentes, parece una niña sana sin nada que nos llame la atención. No presenta ninguna alteración funcional, sus articulaciones se muestran normales, reflejos conservados, tamaño y forma de la cabeza normal, salvo por una ligera plagiocefalia (es un tipo de deformidad del cráneo) que al no ser muy llamativa ha pasado desapercibida en sus exploraciones anteriores. La observamos mientras mama y deglute correctamente pero observamos que no está cómoda mamando del pecho izquierdo. A la exploración abdominal, bajo el prisma pediátrico, todo estaría dentro de la normalidad pero al “tacto sutil” apreciamos una inercia en el tejido de carácter ascendente a la altura del estómago (son tensiones y movimientos propios de los tejidos) y de la segunda porción del duodeno.

En definitiva, la pequeña deformación craneal, que aunque no es considerada patológica desde el punto de vista pediátrico, sí genera una alteración funcional en la mecánica de la sincondrosis esfenobasilar (es una articulación de los huesos del cráneo) generando también un pequeño arrastre del hueso occipital. Ésta situación origina una leve compresión de uno de los nervios que sale del cráneo, nervio vago, provocando una situación de estrés a nivel del sistema digestivo que acompañado de las tensiones ascendentes altera la función digestiva general dando en este caso los ya conocidos cólicos del lactante.

El tratamiento osteopático

En el caso de Claudia bastó con liberar la base del occipital con terapia craneal y estimular el tejido abdominal para regular las tensiones internas. Un tratamiento que apenas duró 20 minutos.

Al día siguiente recibimos una llamada de la mamá de Claudia diciéndonos que la niña había pasado una noche “normal” sin un llanto y que parecía otra niña.

Esa semana tuvo una pequeña recaída a los 4 días. Volvimos a verla y una tercera cita al mes para terminar de corregir la deformación craneal.

Claudia no volvió a tener cólicos, expulsaba mejor los gases y volvió a mamar del pecho izquierdo sin ningún problema.

 

Manuel Herrero

Director Terapéutico

Centro Osteopático Atlas